La Coalición para la Participación Social en la Educación (COPASE) celebró que la Secretaría de Educación Pública y las autoridades educativas de cada entidad federativa, hayan reconsiderado las modificaciones al calendario escolar del ciclo 2025-2026 y respetar la fecha original del 15 de julio. En un comunicado, el organismo señaló que si viene pueden existir circunstancias extraordinarias o condiciones particulares que justifican ajustes al calendario escolar, esto no debe implicar un obstáculo para alcanzar la calidad educativa, ya que se pueden implementar estrategias y vías de acción que garanticen el cumplimiento de los planes y programas de estudio, en pleno respeto al interés superior los jóvenes. . Asimismo, manifestó la importancia de los Consejos de Participación Escolar en la toma de decisiones que beneficien e impacten a los estudiantes, pues permite integrar las opiniones de madres y padres de familia, docentes y otros miembros de la sociedad, promoviendo la transparencia, la colaboración y una educación más incluyente y cercana a las necesidades reales de cada comunidad escolar. Agrega que: “En este contexto, resulta indispensable exhortar a las autoridades educativas a continuar impulsando mecanismos reales y permanentes de participación social, dando cumplimiento a los objetivos establecidos en el Plan Estatal de Desarrollo 2022-2027, particularmente aquellos orientados al fortalecimiento de la calidad educativa, la inclusión, la equidad y la participación ciudadana. “En esa misma línea, es necesario concientizar respecto a la realidad que se vive dentro de las aulas dentro del marco del contexto de Baja California. Los docentes enfrentan limitaciones en cuanto al tiempo efectivo y los recursos disponibles para alcanzar el perfil de egreso establecido en cada grado escolar. “Entre las múltiples actividades escolares y administrativas, el tiempo lectivo destinado al fortalecimiento del razonamiento lógico-matemático, la comprensión lectora y la lectoescritura resulta insuficiente para atender integralmente las necesidades de todos los estudiantes. “Junio no debe entenderse como un periodo de cierre administrativo o de actividades complementarias sin relevancia, sino como una etapa estratégica para garantizar una educación de calidad y el desarrollo integral de los estudiantes”, concluye.