Crisis que atraviesan editoriales y librerías en México por pérdida de protagonismo de la lectura

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La crisis que atraviesan las editoriales y las librerías en México está relacionada, a juicio de Tomás Granados Salinas, con un problema más profundo: la pérdida de protagonismo de la lectura en la sociedad. El director de la editorial Grano de Sal considera que ambos fenómenos están vinculados, aunque constituyen crisis distintas, y que la transformación de los hábitos de lectura está modificando también el mercado del libro. En entrevista con Julio Astillero en Astillero Informa, Granados sostuvo que México arrastra una carencia histórica de librerías y que la insuficiencia de estos espacios contribuye a que la lectura tenga una presencia menor en la sociedad. “Quizá lo más aterrador es que esa crisis, que desde luego es de editorial y de librería, son dos fenómenos asociados, pero distintos, yo creo que responde a una crisis más profunda, más severa, más difícil de componer, que es la crisis de la lectura.” El editor señaló que la lectura se percibe cada vez más como algo innecesario, mientras que la falta de bibliotecas y librerías limita los espacios de acceso a los libros. A ello se suma, dijo, la posibilidad de obtener contenidos mediante la piratería digital. Un círculo vicioso Para Granados, la fragilidad de la red de librerías termina repercutiendo directamente en las editoriales. Los pocos lectores tienen pocos lugares a los cuales acudir, mientras que los tirajes relativamente pequeños pueden encarecer los libros. “Habiendo pocos lectores encuentran libros caros.” El resultado, explicó, es un círculo vicioso: hay pocos lectores, pocas librerías y tirajes reducidos, lo que dificulta que los libros lleguen a un público más amplio. El director de Grano de Sal consideró que los esfuerzos de algunas librerías para atraer público mediante conferencias, clubes de lectura y actividades culturales son valiosos, pero insuficientes. También planteó la necesidad de políticas públicas que fortalezcan estos establecimientos. Entre las medidas que mencionó están el precio único del libro y posibles estímulos fiscales para favorecer la presencia de librerías. Del análisis de largo aliento al “escandalito” Para Granados, la transformación de la lectura también se refleja en aquello que el público busca en las librerías: una mayor inclinación hacia la coyuntura, la polémica y el escándalo, frente a los libros de análisis y reflexión de largo aliento. El editor señaló que continúa existiendo una oferta importante de libros políticos, pero consideró que una parte del mercado privilegia obras centradas en acontecimientos inmediatos y controversias. “Parecería que los temas políticos ya no son la comprensión de un fenómeno de largo aliento que ocurre en nuestra sociedad, sino el escandalito.” Granados describió este proceso como una “trivialización de la lectura”, enfocada en comprender el instante y no fenómenos de mayor duración en el país. A su juicio, las editoriales no son inmunes a esa transformación y las grandes compañías del sector han logrado adaptarse a lo que actualmente demanda el público. El libro no está por desaparecer Ante la posibilidad de que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial terminen desplazando al libro, Granados rechazó esa perspectiva y llamó a evitar una visión catastrofista. “Yo creo que no. Estamos ante una nueva amenaza y hay cierto catastrofismo.” El editor recordó que pronósticos similares surgieron con la llegada del libro electrónico y sostuvo que lo que está ocurriendo es, más bien, una transformación de la manera de leer. “Está cambiando el modo de leer, la disposición a leer libros de larga extensión.” Ese cambio es, precisamente, uno de los aspectos que más le preocupan. Granados advirtió que una menor disposición hacia las obras extensas puede privar a los lectores de experiencias que considera transformadoras en los ámbitos estético, político e intelectual. “El tema que a mí me produce más angustia es, de parte de los lectores, el privarse de ciertas experiencias transformadoras, estéticas, políticas, en la lectura de libros de largo aliento.” Así, para el editor, el desafío no consiste únicamente en preservar al libro como objeto frente a la tecnología, sino en defender la lectura como una experiencia capaz de propiciar reflexión y comprensión de fenómenos que trascienden la coyuntura inmediata. Leer para mantener vivo el catálogo En el contexto de la desaparición de Ediciones Era, Granados llamó a no limitarse a lamentar el cierre de una editorial con décadas de trayectoria. Consideró que todavía existen acciones concretas para respaldar su legado. “Hay que correr a las librerías, seguir comprando lo que queda de su catálogo, honrar esa trayectoria histórica.”