Por Pepe Herrera La diabetes se ha consolidado como uno de los principales retos de salud pública a nivel mundial, no solo por su alta prevalencia, sino por las profundas repercusiones sociales, económicas y laborales que conlleva. De acuerdo con estimaciones de la Federación Internacional de Diabetes (FID), para el año 2050 se prevé que uno de cada ocho adultos viva con esta enfermedad, lo que equivale a aproximadamente 853 millones de personas. Esta proyección representa un incremento del 46 % respecto a la cifra actual, estimada en 589 millones de personas con diabetes en el mundo. En este contexto, resulta indispensable analizar la diabetes más allá del ámbito clínico y reconocer su influencia en los entornos laborales, donde las condiciones de trabajo, los estilos de vida y la organización del tiempo juegan un papel determinante en el desarrollo y manejo de la enfermedad. Comprender la magnitud del problema permite dimensionar la necesidad de acciones coordinadas entre instituciones, empresas y sociedad, orientadas a construir entornos más saludables y sostenibles frente a este desafío sanitario global. Un poco de contexto Durante el programa “Hipócrates 2.0: Diabetes y entorno laboral”, producido por Radio UNAM junto con el Programa Universitario de Investigación sobre Riesgos Epidemiológicos y Emergentes (PUIREE), la Dra. Cristina García Ulloa, coordinadora del Diplomado en Actualización y Educación en Diabetes de la UNAM, indicó que la diabetes es una de las enfermedades crónicas con mayor impacto en la salud de la población trabajadora, por lo que debe considerarse un tema prioritario dentro de los entornos laborales. Esta enfermedad no solo es relevante por su alta prevalencia en la población, sino por las múltiples complicaciones que genera cuando no está adecuadamente controlada. “Estas complicaciones pueden ser tanto microvasculares como macrovasculares y afectan de manera directa la calidad de vida de las personas que viven con diabetes. Entre los principales efectos se encuentran la fatiga constante, la debilidad física y la pérdida de peso, la cual no se debe principalmente a la reducción de grasa corporal, sino a la pérdida de masa muscular, un elemento clave para el metabolismo y el funcionamiento del cuerpo”, explicó García Ulloa. De igual manera, también están las complicaciones más graves de la diabetes, entre las que se encuentran la insuficiencia renal, el pie diabético y la ceguera. Estas afectaciones progresivas pueden derivar en distintos grados de discapacidad y, en los casos más graves, en una muerte prematura. Todo esto no solo impacta a la persona que vive con diabetes, sino también a su entorno laboral y a la productividad de las empresas. ¿Qué tanto afecta la diabetes al entorno laboral? De acuerdo con diversos estudios, el ausentismo laboral es significativamente mayor en personas con diabetes. Mientras que en trabajadores sin esta condición el ausentismo ronda el 26 %, en quienes viven con diabetes puede alcanzar hasta el 47 %. Esta diferencia es un indicador claro del impacto que la enfermedad tiene en el desempeño laboral. Las ausencias se deben a múltiples factores, como malestar físico, necesidad de acudir a consultas médicas o atender complicaciones derivadas de la enfermedad. Esto genera costos adicionales tanto para las personas trabajadoras, que ven afectada su estabilidad económica, como para las empresas, que enfrentan pérdidas asociadas a la disminución de la productividad y al incremento de gastos en salud. Las comorbilidades asociadas a una diabetes mal controlada incrementan aún más estos costos. Ya no se trata únicamente de un problema de salud individual, sino de un fenómeno que repercute directamente en el ámbito laboral y económico. Por ello, resulta fundamental que las empresas reconozcan la diabetes como un tema relevante y lo integren en sus estrategias de bienestar laboral. ¿Qué se puede hacer? Con base en lo anterior, la Dra. Cristina subrayó la importancia de abordar el cuidado de la diabetes dentro del entorno laboral, ya que esto resulta fundamental por múltiples razones, entre las que destaca el impacto positivo en la productividad. Cuando las personas trabajadoras que viven con diabetes reciben un abordaje integral de su enfermedad —que contemple una atención médica adecuada, la adopción de un estilo de vida saludable que incluya una alimentación equilibrada y la práctica regular de ejercicio, así como educación en diabetes y el cuidado de la salud mental—, se favorece no solo su bienestar general, sino también un mejor desempeño laboral. “Por ello, la implementación de programas de educación en diabetes en las empresas, impartidos por educadores certificados, puede generar beneficios significativos a mediano y largo plazo. Estos programas no solo enseñan cómo alimentarse adecuadamente o cómo incorporar el ejercicio a la vida diaria, sino también cómo identificar y manejar síntomas de ansiedad y depresión. Contar con estas herramientas favorece la estabilidad emocional, lo que a su vez promueve la creatividad, la productividad y un mejor desempeño laboral en comparación con quienes no reciben este tipo de apoyo”, comentó García Ulloa. Sumado a lo anterior, es necesario que los centros de trabajo establezcan y respeten los horarios de comida para los trabajadores con esta enfermedad, ya que la alimentación regular es esencial para mantener niveles adecuados de energía y un buen control metabólico. Asimismo, es fundamental contar con infraestructura básica y digna para la alimentación, como refrigeradores, áreas para calentar comida y espacios adecuados para comer, ya que no contar con ellos limita la posibilidad de mantener una alimentación equilibrada y contribuye al deterioro de la salud. “Otro aspecto clave es la promoción de la actividad física. Muchas personas pasan gran parte de su jornada laboral sentadas e inmovilizadas, lo que contribuye a la pérdida de masa muscular. El músculo es un órgano metabólicamente muy activo, por lo que su disminución provoca una reducción del metabolismo y un empeoramiento del control de la diabetes. Las empresas pueden implementar estrategias sencillas, como destinar 30 minutos al día para la actividad física o promover ejercicios de fuerza dentro de la oficina, utilizando ligas, pequeñas pesas o rutinas que puedan realizarse incluso estando sentados”, señaló la especialista. Por ello, abordar la diabetes en el entorno laboral requiere una visión integral que contemple la salud física, mental y social de las personas trabajadoras, así como cambios estructurales que permitan entornos laborales más saludables y sostenibles. La educación como pilar Con el objetivo de que la educación en diabetes capacite a los pacientes para gestionar su autocuidado, identificar signos de alerta y mantener un estilo de vida saludable, la UNAM, a través del PUIREE, ha creado el diplomado en línea “Actualización y Educación en Diabetes”, dirigido al público en general. El programa está impartido por especialistas en endocrinología y educación en diabetes, y se estructura en torno a los cuatro pilares fundamentales del tratamiento: atención médica, estilo de vida, educación terapéutica y cuidado de la salud mental. Además, cada área está segmentada en atención a niños, jóvenes, adultos, embarazadas, deportistas y personas con enfermedades crónicas, asegurando que los educadores puedan adaptarse a las necesidades específicas de cada grupo. Su finalidad es formar educadores capacitados para ofrecer una orientación integral que aborde áreas clave como la alimentación, la actividad física y el cuidado preventivo de pies, riñones y ojos, así como la prevención de complicaciones. El curso inicia este martes 10 de enero y se impartirá todos los martes en un horario de 16:00 a 20:00 horas, y el programa completo comprende 166 horas distribuidas en ocho módulos. El material incorpora los avances más recientes en medicina, incluyendo las nuevas guías de la Asociación Americana de Diabetes 2026, y se enfoca en estrategias educativas modernas y en el manejo integral de la diabetes. Un compromiso compartido La diabetes trasciende con creces la esfera individual de la salud para convertirse en un fenómeno con profundas repercusiones sociales, económicas y laborales. Las proyecciones epidemiológicas son contundentes y exigen una respuesta coordinada y multidimensional. Como se ha expuesto, el entorno laboral se erige como un espacio crucial no solo donde el problema se manifiesta —a través del ausentismo, la discapacidad y los costos asociados—, sino también donde pueden germinar soluciones efectivas. La implementación de programas de educación certificada, la promoción de hábitos saludables dentro de la jornada, el respeto a los horarios y la adecuación de la infraestructura no son gastos, sino inversiones en capital humano. Estas medidas, basadas en el enfoque integral de los cuatro pilares —atención médica, estilo de vida, educación y salud mental—, tienen el poder de transformar la realidad de las personas que viven con diabetes, mejorando su calidad de vida y, al mismo tiempo, fortaleciendo la productividad y la sostenibilidad de las organizaciones. Los interesados pueden obtener más información en la página del PUIREE UNAM o escribiendo al correo cursos.puiree@cic.unam.mx, donde recibirán detalles sobre requisitos, costos y oportunidades.