Esta interrogante es frecuente y sigue generando muchas más preguntas que respuestas. En un primer acercamiento se aprecian tres puntos de vista respecto del uso de plataformas, aplicaciones y agentes de la llamada "inteligencia artificial", particularmente en la educación básica y de bachillerato. Uno dice: "hay que prohibir el acceso de los alumnos a estos recursos, sobre todo porque representan una disrupción significativa en estructuras y procesos educativos vigentes". Otro dice: "hay que esperar y no promover la incorporación de IA hasta que haya mayor claridad, que seguramente vendrá con el tiempo". Y el tercero dice: "La IA ya está aquí, queramos o no, en todo lo que hacemos dentro y fuera de la escuela. No es un asunto accidental o pasajero, sino más bien sistémico que hay que gestionar desde ayer". De este tema habla la profesora Amy Bruckman, de la Escuela de Computación Interactiva del Instituto de Tecnología de Georgia, en su muy recomendable charla: "Reinventar la enseñanza tras la introducción de la IA" (YouTube, TEDx Talks, 10 de junio de 2026). Me parece que, para la profesora, el dilema no está entre prohibir o permitir algo que ya existe e influye cada vez más en la educación. Sugiere en cambio la necesidad de actuar sin demora para aprovechar la inteligencia artificial, a fin de transformar la educación y mantenerla como el ejercicio humanizador que representa, y no simplemente cerrar los ojos y hacer como que no vemos la realidad. El cambio requerido es profundo. El desafío de la vinculación entre inteligencia artificial y aprendizaje escolarizado plantea transformaciones significativas e inevitables en aspectos culturales, normativos, curriculares y didácticos que convergen en el proceso de educar. Hay dos aspectos adicionales que quiero resaltar de la charla de la profesora Bruckman. El primero es la honestidad de su reflexión, en el sentido de que ella no tiene, ni pretende tener, las respuestas a las muchas preguntas que le plantea la relación entre Inteligencia artificial y educación. Reconoce lo que se sabe, pero sobre todo lo que no se sabe: un signo de sabiduría para fortuna de sus alumnos. El segundo aspecto es que, por lo que alcanzo a ver, la fuente y motivo principal de sus reflexiones es la relación personal con sus estudiantes, sus necesidades, objetivos y contextos desde los que aprenden. Sin dejar de darle importancia a todo lo demás, transmite en sus palabras que los estudiantes están en el centro de cualquier cosa que hagamos respecto de la relación entre Inteligencia artificial y educación. Si escuchamos con atención voces como las de ella y nos asomamos a los desafíos presentes y futuros de nuestros alumnos, estaremos en mejor posición de jerarquizar y gestionar este proceso en su enorme complejidad, posicionando a la IA no como substituto, sino como un apoyo a la prioridad humana de la educación. Confieso que tengo varias ollas en la estufa, pero por ahora Victor Hugo me tiene atrapado en "Los miserables". Ya me acerco a la quinta y última parte de esta obra, magnífica y recomendable, para todas las edades. ***Fue rector de la UABC dirige el proyecto Herramientas para Desaprender y Aprender.