Ciudad de México, agosto 13.- Este 12 de agosto se cumplieron 44 años del fallecimiento de Salvador Sánchez, uno de los nombres que marcaron al boxeo mexicano y que, pese a una carrera que terminó a los 23 años, dejó actuaciones que todavía forman parte de la conversación sobre los referentes de este deporte. A más de cuatro décadas de su fallecimiento, el Consejo Mundial de Boxeo realizó un reconocimiento al legado de Sal Sánchez, mismo que fue recibido por su familia en la Ciudad de México. Falleció la mañana del 12 de agosto de 1982 en un accidente automovilístico. Originario de Santiago Tianguistenco, Estado de México, falleció siendo campeón pluma del Consejo Mundial de Boxeo y después de haber realizado nueve defensas del título. Su madre, María Luisa Narváez, recordó la manera en la que se desenvolvía dentro y fuera del ring, así como la forma en que era recibido por los aficionados en cada una de sus presentaciones. “Era un roble, era un matemático en el ring, un caballero en el ring, con una educación, con una humildad. Iba a la esquina y la verdad, todos los que vieron la pelea estaban llenos de ver una pelea, disfrutaban el pago que daban por entrar a otros países donde iba”, expresó en entrevista para Claro Sports. Entre los combates que definieron su trayectoria aparecen la victoria por nocaut ante Wilfredo Gómez y su última pelea frente a Azumah Nelson, a quien también derrotó antes del accidente que terminó con su vida. Con el paso de los años surgió una comparación recurrente entre Salvador Sánchez y Julio César Chávez, dos figuras de distintas etapas del boxeo mexicano. María Luisa Narváez fue cuestionada sobre un posible enfrentamiento entre ambos y dio su postura. “Mis respetos para Julio César, que fue un deportista grande también, pero está difícil comparar, ¿verdad? Creo que Salvador hubiese ganado”, señaló. La madre del excampeón explicó que esa confianza estaba relacionada con la forma en que su hijo afrontaba cada compromiso. “Él siempre que salía a pelear decía: ‘Mamá, nunca van a verme derrotado y voy a ganar’. Y nos daba esa ilusión, esa esperanza. Cuando estábamos cerca del ring nunca estaba nerviosa porque sabía qué tenía que hacer arriba del ring”, añadió.