Tras el descontento provocado por la decisión de recortar más de cinco semanas del ciclo escolar, la SEP en conjunto con las autoridades educativas locales, tomó la decisión de mantener el calendario escolar inicial. Como lo establece la Ley, cada entidad federativa podrá realizar ajustes de acuerdo con sus necesidades, cumpliendo con al menos 185 días de clase. Algunas entidades federativas, como Jalisco, han manifestado que implementarán medidas específicas como clases en línea. La marcha atrás de esta decisión ha puesto en evidencia la falta de planeación de la política educativa. Además, se ha creado un clima de incertidumbre y preocupación en un contexto en el que son evidentes las debilidades del sistema educativo, como rezagos en el aprendizaje, falta de infraestructura y bajo rendimiento académico. La coyuntura demuestra por qué debemos seguir hablando sobre este tema con mucha mayor seriedad. Los datos de trayectorias educativas muestran desigualdades estatales que inician en la educación básica y se agudizan en el nivel superior. Por cada estudiante que logra terminar la licenciatura en Oaxaca, casi cinco lo hacen en la Ciudad de México. El reto implica asegurar que las y los estudiantes lleguen a la educación superior con oportunidades reales de concluir los programas y aprender lo necesario para competir en el mercado laboral.