Por Roberto Gutiérrez Alcalá El mundo entero vive actualmente bajo el peso de una distorsión deliberada y constante de la realidad, conocida como posverdad, la cual se sostiene, crece y multiplica dentro del contexto digital. Con suma facilidad, noticias e informaciones falsas se generan y corren por las diversas redes sociodigilates (YouTube, Facebook, Instagram, X, TikTok…), aparentando ser verdaderas y creando confusión entre las personas. “El problema radica en que, con demasiada frecuencia, esas noticias e informaciones falsas no son verificadas, y en que una gran cantidad de personas no las consumen más que en dichas redes sociodigitales”, afirmó Raúl Trejo Delarbre, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales e investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. En opinión de Trejo Delarbre, quienes de manera deliberada construyen falsedades con apariencia de noticias o informaciones verídicas son aquellos que están dedicados a dislocar la conversación pública para favorecer a una persona, una causa o intereses específicos, o bien para perjudicarlos. “Incluso hay gobiernos que tienen agencias destinadas a propalar mentiras en las redes sociodigitales. Por ejemplo, a decir de The New York Times, el servicio de inteligencia ruso cuenta con un área desde la cual centenares de operadores difunden todos los días, en distintos idiomas, noticias falsas, y de ese modo ha llegado a afectar elecciones en otros países, como ocurrió con las de Estados Unidos hace algunos años, o a distorsionar lo que sucede a partir de la invasión de Ucrania”. Asimismo, agregó, “hace poco tiempo se conoció en México –por medio de una investigación del grupo de la periodista Carmen Aristegui– la existencia de una división del consorcio Televisa que, si bien es ajena a sus noticieros, crea noticias falsas lo mismo para elogiar a personajes o negocios afines a esa empresa que para denostar a quienes están en contra de sus intereses. Y, por supuesto, no faltan los ‘despachos de relaciones públicas’ que generan mentiras y se las venden a sus clientes para mejorar su imagen –o empeorar la de sus adversarios o enemigos– en las redes sociodigitales”. Inteligencia artificial Siempre ha habido manipulación de noticias y de informaciones. Sin embargo, hace 10 años el contexto digital fue especialmente reconocido como proclive a las mentiras. Y hoy en día, a esta tendencia hay que añadirle la elaboración de videos, audios y textos con inteligencia artificial. Al respecto, el también periodista y escritor comentó: “Ahora vemos videos donde aparecen personajes públicos en situaciones en las que jamás han estado o audios que replican la voz de personas conocidas diciendo cosas que nunca han dicho, o textos muy bien diseñados y elaborados de acuerdo con las creencias de un grupo de personas que satisfacen sus expectativas con mentiras. Así pues, a la distorsión creada por individuos con intereses, mercaderes y mentirosos profesionales debemos sumarle la posibilidad de que haya videos, audios y textos falsos que nos confundirán aún más porque parecerán reales”. Lectura de libros periódicos en picada De unos años acá, los noticieros de la televisión y la radio se ven y escuchan menos, y la lectura de periódicos va en picada en todo el mundo (México no es la excepción). “Ciertos estudios llevados a cabo en Estados Unidos y otros países han establecido que cada vez más personas consideran que les basta con enterarse de las noticias en las redes sociodigitales para estar al tanto de los asuntos públicos. Y esto es muy preocupante”, alertó Raúl Trejo, especialista en nuevas tecnologías y sociedad. Efectos Según Trejo Delarbre, la posverdad puede tener distintos efectos: desde la perturbación momentánea de las personas hasta la devastación de la democracia. No hay que olvidar que todas las sociedades hacen descansar su participación cívica –o sea, el involucramiento de los ciudadanos en los asuntos públicos y, por lo tanto, la solidez o no de la democracia– en la calidad de la información que tienen. “Sobre todo en sociedades como la mexicana siempre ha habido un déficit de información; aquí, en distintas épocas de nuestro desarrollo político, ésta ha sido manipulada y controlada, y en ello ha influido determinantemente el Estado. Pero ahora que disponemos de fuentes muy variadas y plurales de información en las redes sociodigitales, mucha gente confía en ella sin reparar en la verosimilitud o no de esas fuentes. En la actualidad, las democracias se sustentan, en buena medida, en el periodismo profesional. Entonces hay que reconocer la distorsión de la realidad y el reemplazo paulatino y parcial, pero no constatable, del periodismo profesional por noticias e informaciones a cargo de operadores de las redes sociodigitales no necesariamente verificados y que propician un daño grave a las democracias contemporáneas”.