No podemos repetir los errores cometidos con las redes sociales

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Por Aleida Rueda Centro de Ciencias de la Complejidad Con el propósito de debatir el papel de la inteligencia artificial para enfrentar distintas crisis en las democracias actuales, se llevó a cabo en el Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) de la UNAM la presentación del libro Reboot: AI and the Race to Save Democracy, escrito por Beth S. Noveck, académica de la Universidad Northeastern, en Estados Unidos, quien lideró la Iniciativa de Gobierno Abierto del presidente Barack Obama. Para Noveck, una de las aportaciones de su libro es discutir el rol de la inteligencia artificial en las instituciones, la investigación y la gobernanza, para fortalecer las democracias en lugar de destruirlas. “Queremos utilizar la IA para el bien común, la salud, el clima, sí, pero también tenemos que plantearnos cómo renovar, mejorar y profundizar la calidad democrática y la seguridad de nuestras instituciones”, dijo. “No podemos repetir los errores que hemos cometido con las redes sociales, limitándonos a comprar las mismas herramientas de Silicon Valley, que eso nos ha llevado a depender de esa tecnología […] En lugar de eso, hay que centrarnos en una IA pública”, aseguró la autora. El encuentro congregó a investigadores, funcionarios públicos y a la comunidad universitaria para reflexionar sobre cómo transitar de una narrativa catastrofista de la inteligencia artificial hacia una visión de diseño democrático. La mesa estuvo encabezada por Xavier Soberón, coordinador general del C3, quien fungió como moderador, y contó con los comentarios de Gabriela Ramos, investigadora sénior del Instituto de Política y Práctica de Inteligencia Artificial (IAPS); Ester Kaufman, presidenta de la Red Académica de Gobierno Abierto Internacional; y Alejandro Encinas Nájera, subsecretario de Buen Gobierno de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno federal. Noveck señaló que el debate actual no debe limitarse a la dicotomía entre el optimismo tecnológico y el miedo apocalíptico, ni ceder el futuro de las democracias exclusivamente a los intereses de las grandes corporaciones de Silicon Valley. “No se trata de hacer lo mismo de manera más eficiente, sino de replantearnos cómo hacer las cosas de forma diferente cuando la tecnología lo permite. Necesitamos pasar del discurso genérico de la ‘IA para el bien’ a exigir una ‘IA para la democracia’”, destacó. La investigadora propuso seis ejes para reformar las instituciones públicas, entre los que destacan la adopción explícita de una visión democrática, el desarrollo de infraestructura pública digital transparente, la capacitación crítica de la fuerza laboral y de la ciudadanía, y el fortalecimiento de la investigación universitaria orientada a resolver problemas públicos complejos.