¿Qué fue primero el huevo o la gallina?

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Por Michel Olguín Lacunza ¿Qué fue primero el huevo o la gallina? Es una pregunta que la humanidad se ha hecho desde hace mucho tiempo. Aunque parece un planteamiento sencillo, la ciencia moderna —en particular la biología evolutiva— tiene una respuesta que va mucho más allá del gallinero. Todo comenzó hace aproximadamente 300 millones de años, durante el periodo Carbonífero, cuando aparecieron los primeros amniotas, un grupo de vertebrados del que posteriormente surgirían los reptiles, explicó en entrevista para UNAM Global Ulices Adolfo Carrillo, biólogo encargado de la sala de Evolución, Vida y Tiempo de Universum, Museo de las Ciencias. El huevo permitió la evolución En los primeros vertebrados, la reproducción ocurría mediante huevos gelatinosos y blandos que requerían ambientes húmedos para poder desarrollarse, como sucede actualmente en peces y anfibios. Estos organismos pertenecen al grupo de los anamniotas, cuyos embriones dependen en gran medida del agua externa para sobrevivir. Este tipo de estructuras carecía de protección rígida, por lo que resultaba vulnerable a depredadores y a la desecación, especialmente en ambientes secos donde la radiación solar podía afectar su desarrollo. Con el tiempo surgieron los amniotas, vertebrados que desarrollaron el saco amniótico y otras membranas extraembrionarias que protegían y nutrían al embrión. En muchos de ellos, la cubierta externa evolucionó hacia una cáscara resistente y porosa, rica en calcio, que reducía la pérdida de agua y permitía el intercambio de gases. Este tipo de estructura, conocida como huevo amniótico, apareció antes de la diversificación de los reptiles modernos y representó una de las innovaciones evolutivas más importantes en la historia de los vertebrados. La conquista del medio terrestre En este contexto surgió el huevo amniótico, una adaptación que permitió a los vertebrados independizarse en mayor medida de ambientes acuáticos y expandirse hacia regiones más secas del planeta. Gracias a su estructura, los embriones permanecían protegidos dentro de un sistema cerrado que contenía los nutrientes necesarios para su desarrollo, mientras que la cáscara facilitaba el intercambio de gases como el oxígeno y el dióxido de carbono. Fue este conjunto de adaptaciones —entre ellas el huevo— lo que permitió a los vertebrados establecerse con éxito en el medio terrestre.

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Después del huevo Tras la aparición de los primeros amniotas surgieron diversos linajes de reptiles tempranos, entre ellos los arcosauriformes, un grupo del cual más tarde se desprenderían los arcosaurios. A partir de estos se diversificaron dos grandes ramas evolutivas: una que dio origen a los cocodrilos y otra que condujo a los dinosaurios, incluidos los reptiles voladores y, eventualmente, las aves. Dentro de los dinosaurios, la evolución continuó durante millones de años y dio lugar a distintos grupos, como los saurópodos, caracterizados por su gran tamaño y cuellos largos, y los terópodos, un linaje muy diverso que incluye tanto especies carnívoras como formas herbívoras, como Therizinosaurus. De algunos terópodos surgieron los manirraptores, grupo en el que aparecen ancestros directos de las aves modernas. Muchos de ellos ya poseían plumas, inicialmente relacionadas con funciones como la regulación térmica, la protección o la exhibición, y que solo más tarde fueron aprovechadas para el vuelo. Es en este linaje donde se encuentra el origen evolutivo de las aves, aunque pasarían millones de años antes de la aparición de especies como la gallina doméstica. Por ello, desde la biología evolutiva, la respuesta es clara: el huevo apareció mucho antes que la gallina. Los primeros vertebrados que pusieron huevos amnióticos existieron millones de años antes de que evolucionaran las aves modernas.

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Hoy en día, los animales que ponen huevos con cáscara son principalmente los reptiles y las aves, además de un grupo muy particular de mamíferos: los monotremas, como el ornitorrinco y la equidna. Este hecho revela algo fundamental: el huevo fue una de las innovaciones que permitió a la vida vertebrada independizarse del agua y adaptarse plenamente al medio terrestre.