"Un guion entre dos fechas"

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En los primeros días de este año llegó a mí un poema de Linda Ellis titulado “el guion” (1994). Unos días antes había ido a visitar el lugar de descanso de mis padres. En la lápida están escritos sus nombres y debajo de cada uno de ellos dos fechas, separadas, precisamente, por un guion. La conexión de esta lectura inesperada con la visita fue inmediata. Casi fue como un mensaje desde la memoria. En sus primeras líneas, que recomiendo leer despacio, la poeta escribe: "Leí sobre un hombre que se puso de pie para hablar en el funeral de un amigo. Se refirió a las fechas en la lápida, desde el principio… hasta el final. Mencionó que la primera era la fecha de nacimiento y dijo la fecha de fallecimiento con lágrimas en los ojos, pero dijo que lo que más importaba era el guion entre esas dos fechas. Porque ese guion representa todo el tiempo que vivieron en la Tierra. Y ahora solo quienes los amaron saben el verdadero valor de esa pequeña línea. Porque no importa cuánto poseamos, los coches... la casa... el dinero. Lo que importa es cómo vivimos y amamos y cómo aprovechamos nuestra vida...."(*) El poema me puso frente a una paradoja: el ciclo de la vida no tiene vuelta de hoja y lo que un día fue presente hoy es pasado; sin embargo, no por sabido se justifica el olvido: hay que traer el pasado al presente y hacerlo nuestro tantas veces como sea necesario, para evitar que se pierda entre tanto ruido cotidiano. Lo que contiene ese guion entre las fechas es como una pequeña rendija para mirar incontables momentos que recorren todas las emociones y colores posibles. Es un mosaico de memorias que me unen y reúnen con quienes tuve el privilegio de amar, conversar, aprender y convivir durante un tiempo demasiado breve, demasiado rápido: razón suficiente que da substancia al pequeño guion que, sin duda alguna, también tendrá conmigo sus dos fechas enmarcándolo.