Voces de las trabajadoras y académicas universitarias

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Por Laura Zúñiga Martínez Si bien la conmemoración del 8 de marzo fue instaurada en 1975 por la Organización de las Naciones Unidas como el Día Internacional de la Mujer, es importante recordar que esta fecha representa el reconocimiento y la visibilización de una larga y compleja data de lucha de organizaciones de mujeres y feministas por la mejora de sus condiciones laborales, el impulso del derecho al voto, su reconocimiento como sujetas de derechos humanos y la necesidad de impulsar la igualdad de género en todos los campos de la vida cotidiana. Hay registros de esas luchas desde al menos el siglo XIX y, aunque no se niega que hubiese habido acciones colectivas de organizaciones de mujeres antes de ese tiempo, éstas son históricamente más reconocidas por haberse suscitado en un periodo histórico clave: el de la incorporación de las mujeres al mercado laboral de manera más amplia y uniéndose a las luchas por mejoras laborales de la fuerza obrera en el ámbito mundial, las cuales se experimentaron en movilizaciones, marchas, mítines y acciones de organizaciones de trabajadores que buscaban que sus condiciones de vida fueran mejores. Esa incorporación diferenciada y desigual al campo laboral, así como las desventajas sociales, económicas, culturales y políticas impulsaron un movimiento que a lo largo de los años ha tenido grandes logros y avances en la integración plena de las mujeres en la vida pública y laboral alrededor del mundo, pero también han representado grandes retos y retrocesos. Por ello, el reconocimiento oficial de esa fecha por un organismo internacional conformó una acción importante para poner en las agendas públicas de muchos países amplias demandas de todas estas organizaciones de mujeres que se reflejan de manera importante hasta nuestros días. Repasando este breve contexto y tomando en cuenta que desde hace varias décadas al acercarse el 8 de marzo es común ver y escuchar sobre las acciones impulsadas desde la organización de mujeres y de feministas en aras de conmemorar, visibilizar y seguir impulsando la lucha por sus derechos en todos los ámbitos de la vida cotidiana, pero sobre todo desde eventos mediáticos masivos que han alentado la lucha feminista, cabe destacar que la visibilización de situaciones de violencias, brechas y desventajas han permeado también en la vida universitaria de manera importante. No solamente se trata de los movimientos de estudiantes pertenecientes a colectivas y grupos de mujeres organizadas que se dieron entre 2017 y 2022 en la Universidad, sino que también ha habido importantes esfuerzos de trabajadoras y académicas que han impulsado, y siguen haciéndolo, agendas feministas dentro de las políticas institucionales de la UNAM. Tenemos claros ejemplos históricos de universitarias que han abierto camino para una larga lista de acciones centradas en la incorporación de las mujeres a los espacios educativos, como los de Graciela Hierro, quien creó el Programa Universitario de Estudios de Género, siendo pionera de la introducción de estos estudios en el país. Alaíde Foppa y su intensivo activismo feminista dentro de las aulas universitarias, que la llevó a tener clases en las facultades de Filosofía y Letras y la de Ciencias Políticas y Sociales y a realizar el programa de radio Foro de la mujer, reconocido como el primero en la radio mexicana de contenido feminista. Rosario Castellanos, cuya tesis de maestría “Sobre cultura femenina” contiene ideas que confrontaban, cuestionaban y generaban espacios de reflexión sobre los roles de género impuestos socialmente a las mujeres. El continuo impulso de las trabajadoras y académicas de la UNAM para conmemorar esta fecha se refleja en esfuerzos para incluirse en las actividades conmemorativas más allá de poder asistir o no a la marcha que se realiza en las calles de las diferentes ciudades que habitan. En algunas facultades e institutos se efectúan actividades como el bordado de batas para cambiar el título de Académico por AcadémicA, realización de fanzines para incorporarse a marchas internas en las entidades o la pega de carteles alusivos a la fecha. Tomar en cuenta estas acciones no es menor, ya que esta incorporación de feministas y mujeres que luchan no solamente se da desde las aulas por y para las estudiantes, sino que también se está impulsando la continuidad de denuncias de las asimetrías que se siguen experimentando, y que desean modificarse, dándole visibilidad a estas voces en las que también se generan los cambios desde otro terreno. ****Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU)