Por Liliana Morán Rodríguez Se dice que una vida larga es sinónimo de buena salud, pero no siempre es así ¿qué tan preparados estamos para vivir muchos años y con qué calidad lo haremos? El envejecimiento es la manifestación más notoria del transcurrir del tiempo en el organismo de cualquier ser vivo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS): “A nivel biológico, el envejecimiento resulta del impacto de la acumulación de una amplia variedad de daños moleculares y celulares a lo largo del tiempo. Esto conduce a una disminución gradual de la capacidad física y mental, a un riesgo creciente de enfermedad y, en última instancia, a la muerte”. El envejecimiento es un fenómeno en el que también intervienen factores psíquicos, sociales, culturales y económicos; por lo tanto, la combinación de ciertos agentes biológicos (información genética, capacidad inmunológica, entre otros) y sociales (estilos de vida, acceso a los servicios de salud, ambiente, etc.) determinan el tiempo que puede vivir una persona. En resumen, la vejez es consecuencia y reflejo de la biología, la autopercepción y el contexto social y económico. A nivel mundial, no hay un consenso sobre a qué edad empieza esta etapa de la vida, pero se ha vinculado con la edad de la jubilación o las cuestiones del mercado laboral. En el caso de México la Ley de los Derechos de las Personas Mayores engloba en esta categoría a las personas a partir de los 60 años. “Viéndolo de manera optimista, dado que las personas vivimos más años, quienes logran jubilarse a los 60 años podrán disfrutar sus últimos años sin trabajar. Sin embargo, muchas veces ocurre que las personas llegan a esta etapa no en las mejores condiciones de vida. No es una regla, pero suele asociarse que llegan a los 60 años sin jubilación, enfermos o con alguna discapacidad; preocupa que en un futuro gran porcentaje de la población se encuentre en esta situación desfavorable”, advierte la doctora Abigail Vanessa Rojas Huerta, investigadora del Instituto de Geografía de la UNAM. Ciencia de datos para políticas públicas La especialista en estudios de población participó en la creación de la plataforma Sistema de Información Estratégica en Salud, Dependencia Funcional y Envejecimiento (SIESDE), la cual brinda información y datos de diversas fuentes relacionadas principalmente con la salud de la población mexicana. En este proyecto colaboraron médicos, geógrafos, demógrafos, ingenieros, científicos de datos, entre otros especialistas del Instituto Nacional de Geriatría (INGER), el Instituto de Geografía de la Universidad Nacional Autónoma de México (IGg, UNAM), la Universidad de Colima y Christus —Centro de Excelencia e Innovación—, quienes tomaron como marco de referencia el envejecimiento saludable, y que fue financiada por el del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt). La investigadora explica que en el Laboratorio de Políticas Públicas del Instituto Nacional de Geriatría (Inger) se detectó que había poco conocimiento o difusión de todos los datos relacionados con la salud, el envejecimiento demográfico y la vejez, los cuales son generados a nivel nacional y estatal en las diversas dependencias gubernamentales, no gubernamentales, y universidades; trabajo que a veces ni las mismas instituciones saben que está duplicado. “A partir de la creación del Inger, se planteó la idea de tener este tipo de sistema nacional que sirviera para acumular información del monitoreo de la salud de la población adulta mayor, generar indicadores y poder analizarlos; teniendo como premisa el libre acceso a tomadores de decisiones, investigadores, personal médico y para la población en general”. Cuando la doctora Rojas ingresó como académica del Instituto de Geografía de la UNAM se estableció la alianza para que los datos pudieran tener una perspectiva geográfica, aspecto muy necesario dadas las disparidades regionales: “No es lo mismo lo que está ocurriendo aquí en la Ciudad de México a cómo se está presentando el fenómeno del envejecimiento demográfico en la Península de Yucatán, en Chiapas, en Baja California, etcétera. Lo interesante de la plataforma es que fuimos más allá de desglosar la información a nivel estatal, abarcamos lo municipal porque muchas de las políticas públicas se consideran a partir de realidades locales y también de los presupuestos asignados”. Envejecimiento demográfico En el portal destacan los retos y las enfermedades a las que podríamos enfrentarnos los mexicanos en las últimas etapas de la vida: patologías crónico-degenerativas como cáncer, enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas, complicaciones ocasionadas por diabetes mellitus y problemas osteoarticulares que podrían derivar en algún tipo de dependencia funcional. En México, 7 de cada 10 personas mayores reportan al menos una afección crónica. Las mujeres, en comparación con los hombres, son quienes más las padecen. La disminución de la actividad física o cognitiva durante la vejez agudiza los problemas sociales y económicos de las personas porque les restan independencia. Asimismo, la falta de empatía de la familia o la sociedad los lleva a la pérdida de su autonomía, a la soledad y la depresión.