México Evalúa y la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad (IEEC) de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey presentaron el estudio “Aprender Parejo en Querétaro. Lecciones de estrategia educativa a nivel estatal”, un análisis que documenta avances, retos y buenas prácticas de política pública en la entidad. El estudio examina cómo Querétaro ha construido un ecosistema educativo orientado a fortalecer trayectorias escolares, mejorar aprendizajes y vincular la formación de talento con el desarrollo económico regional. A partir de la iniciativa Aprender Parejo, de México Evalúa y la IEEC, se identifican elementos que pueden informar el diseño de políticas educativas tanto a nivel federal como en otras entidades del país. Entre los principales hallazgos, destaca que el estado ha logrado consolidar indicadores educativos favorables, particularmente en años de escolaridad y permanencia escolar. Querétaro ocupa el 2.º lugar nacional en grado promedio de escolaridad (11.2 años) y mantiene niveles de rezago educativo por debajo del promedio nacional (14.5% vs. 18.6%). La cobertura en primaria alcanza 100.7% pues atiende incluso a estudiantes de otros estados, y en secundaria es de 97.6%. En tanto, el abandono en educación media superior se redujo de 13.7% a 8.4% en una década. El estado atiende a 660,285 estudiantes con 43,503 docentes en 4,457 escuelas, en un sistema que articula gobierno, academia e industria. Sin embargo, persisten retos relevantes en el acceso a la educación inicial —con una cobertura de 62%— y en la expansión de la educación superior y las opciones no escolarizadas, especialmente en regiones fuera de la zona metropolitana. El análisis también subraya el papel de la gobernanza educativa en Querétaro. En los últimos años, la Secretaría de Educación del Estado de Querétaro (SEDEQ) ha fortalecido su estructura institucional y su coordinación con actores clave como la Secretaría de Desarrollo Sustentable (SEDESU), universidades y sector productivo. Este enfoque de colaboración tripartita —conocido como “triple hélice”— ha permitido alinear la oferta educativa con sectores estratégicos del estado como la industria aeroespacial, automotriz y tecnologías emergentes. El estudio también documenta políticas relevantes como Rutas Querétaro, un sistema de evaluación y seguimiento de aprendizajes en educación media superior; y diversos programas anclados en el marco estratégico Contigo, mediante el cual el gobierno estatal ha fortalecido la infraestructura escolar y suplido programas federales desaparecidos. Dos ejemplos son las Escuelas de Tiempo Completo y la Beca Embajadores, que se han vuelto esenciales para cumplir con las metas de equidad y excelencia en Querétaro. Estas y otras estrategias que se presentan en el estudio de caso han contribuido a mejorar las condiciones educativas y a impulsar habilidades clave para el siglo XXI, particularmente en áreas STEM. No obstante los avances, el documento identifica áreas de oportunidad, entre ellas la necesidad de diversificar modalidades educativas, consolidar sistemas de información para el seguimiento de trayectorias, fortalecer la articulación institucional —especialmente con educación básica— y garantizar mayor acceso público a la información sobre resultados e impacto de las políticas educativas. Mariana Campos, directora de México Evalúa, indicó: “Este estudio muestra que, cuando las políticas públicas se construyen con base en evidencia y apertura al diálogo entre autoridades, academia y sociedad civil, es posible avanzar hacia sistemas educativos más equitativos y pertinentes. Querétaro ofrece lecciones valiosas que pueden enriquecer la conversación nacional sobre cómo garantizar trayectorias educativas completas y oportunidades reales de desarrollo para todas y todos.” Por su parte, Marco Fernández, coordinador del Programa de Educación de México Evalúa y líder de la IEEC señaló: “El caso de Querétaro ilustra la importancia de articular la política educativa con las necesidades del desarrollo económico, sin perder de vista la equidad. Documentar estas experiencias permite identificar qué está funcionando, qué puede fortalecerse y cómo adaptar estas lecciones a otros contextos.”