Mientras el indicador general de la inflación muestra un escenario mostrando una tendencia a la baja, a su interior las cifras nos muestran lo contrario y el reporte del INEGI para julio indica que los hogares en Mexicali están viviendo una realidad diferentes. Con un registro general del 2.36 por ciento anual, su composición esconde que ya no es solamente la energía eléctrica (3.95%) y algunos rubros de alimentos (leche pasteurizada (5.38%); agua embotellada (12.70%); refrescos envasados (14.74%), sino otro indicador muy sensible, la salud se encuentra en una loca carrera alcista. En este contexto el Instituto dio a conocer que en julio la inflación en el rubro de Salud avanzó casi el doble a 4.12 por ciento, en una carrera a la alza que se ha mantenido desde junio del 2024 cuando Salud se elevó hasta 7.42 por ciento anualizado contra 3.91 por ciento del indicador general. Pero ello no acaba ahí, ya que a su interior mostró además una realidad más brutal, ya que indicadores sensibles presentaron alzas muy fuertes como la consulta médica que se elevó hasta 8.80 por ciento anual, casi tres veces la cifra general y muy por encima de la nacional para el mismo rubro que se ubicó en 4.80 por ciento, esto en medio de la histórica crisis de atención que se vive con los servicios públicos de salud. El INEGI informó que las consultas médicas privadas acumulan 27 meses con aumentos superiores a la inflación general, lo que de alguna manera se explica porque independientemente de ser el servicio más solicitado, la demanda en consultorios privados ha crecido ante el deterioro del sistema público de salud. Si bien una consulta con médico general cuesta alrededor de 500 pesos, el costo promedio de una en servicios con médicos especializados es de dos mil pesos.