Publicado el 07 ago. 2026
por Roberto Valero
- Economía
Las nuevas cifras sobre fallecimientos para Baja California que dio a conocer el INEGI, dejaron en claro más que nunca que la demografía debe ocupar ya el primer lugar en las políticas de de desarrollo económico si no se quiere enfrentar unos costos sociales que serán muy lamentables.
El INEGI difundió sus datos de fallecimientos para el 2025, los cuales presentaron una disminución del 6 por ciento con respecto al año anterior, pero además, aceleraron la caída que se dio tras al brinco que dio este indicador debido a la pandemia por COVID-19.
El total se muertes se ubicó en 21 mil 569, registro por debajo de las 22 mil 934 del año previo y lejos del disparo que tuvo en el 2020 cuando llegó hasta 32 mil 662, el mayor de que se tenga registro.
La información se da a conocer pocos días después de que se difundió la de esperanza vida promedio para el Estado, misma que llegó a su mayor nivel de la historia con 76.9 años para el 2026 y también con una recuperación sensible tras la pandemia que tumbó el indicador a 68.9 años.
Lo preocupante de estos indicadores es que al cruzarlos tenemos una imagen de un Estado cuya población está viviendo más, repercutiendo en otra estadística que reveló el INEGI acerca del comportamiento poblacional por edades, la cual señala que los bajacalifornianos con 60 y más años de edad tocaron el mayor número de la historia con más de 500 mil (502,479).
La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica para BC difundió que el grupo de edad de 0 a 14 años disminuyó 9.3 por ciento con respecto al Censo Demográfico del 2020; los de 15 a 59 años decrecieron en 0.5 por ciento, mientras que el de 60 años y más aumentó un histórico 29.7 por ciento.
De esta manera al cruzar estos indicadores demográficos queda nuevamente de manifiesto una realidad que se niegan a tocar los planeadores económicos del Estado: Los bajacalifornianos están muriendo menos, están viviendo más y con ello la población de la llamada tercera edad está aumentando lo cual implica una política de redireccionamiento urgente de recursos para atender a este sector, el cual solamente en el caso de mantenimiento de la salud, gastan diez veces más que los niños.
Ahí están las cifras de nuevo. Veremos cuándo se deciden a hacerles caso.