El Banco de México modificó al alza su estimado de crecimiento para la economía mexicana de este año y espera que el Producto Interno Bruto (PIB) se ubique en 1.5 por ciento, tras el 1.1 por ciento previo; sin embargo, aseveró que en los próximos trimestres el avance podría ser más moderado y gradual. El extremo inferior del rango (1.0%) de la nueva proyección del Banco de México implica una contracción trimestral para el tercer o cuarto trimestre, comentó la analista Gabriela Siller. En su Informe Trimestral abril-junio 2026, el banco central expuso que dicha mejora en su pronóstico del PIB es resultado de un mayor crecimiento de la actividad económica en el segundo trimestre respecto de lo anticipado, aunque este efecto se encuentra parcialmente compensado por una desaceleración mayor a la previamente esperada en el tercer trimestre. LO QUE SEÑALA El documento detalla lo siguiente: Tras la volatilidad observada a finales del primer trimestre relacionada con el inicio del conflicto en Medio Oriente, a lo largo del segundo el entorno externo presentó en general una mejoría. Lo anterior reflejó, en buena medida, el avance de las negociaciones de alto al fuego en dicha región en abril y mayo y el acuerdo provisional alcanzado en junio. Sin embargo, el escalamiento del conflicto a inicios del tercer trimestre aumentó de nuevo la incertidumbre en el nivel global y los riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento… Respecto de las decisiones de política monetaria en México, en congruencia con la valoración del panorama inflacionario, en la reunión de mayo de 2026 la Junta de Gobierno juzgó apropiado realizar un recorte adicional a la Tasa de Interés Interbancaria a un día para llevarla a 6.50%. Consideró los niveles observados del tipo de cambio, la debilidad mostrada por la actividad económica, que implica una ausencia de presiones de demanda en la economía, y el grado de restricción monetaria implementado. En esa decisión anunció la conclusión del ciclo de recortes iniciado en marzo de 2024 y señaló que el nivel de tasa alcanzado era el apropiado para enfrentar los retos del entorno macroeconómico. En congruencia con dicho anuncio y con base en una valoración similar del panorama inflacionario y sus determinantes, en sus decisiones de junio y agosto acordó que el objetivo para la tasa de referencia permaneciera en 6.50%. Hacia delante, la Junta de Gobierno considera que será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual. Juzga que la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados del contexto internacional. El Banco Central reafirma su compromiso con su mandato prioritario y la necesidad de perseverar en sus esfuerzos por consolidar un entorno de inflación baja y estable. En cuanto al escenario macroeconómico previsto por el Banco de México, destaca: Crecimiento de la economía nacional: Para 2026, se anticipa que el crecimiento del PIB se ubique en 1.5%, tasa mayor a la estimación puntual de 1.1% publicada en el Informe previo. El intervalo para la variación esperada del PIB en ese año se ubica entre 1.0 y 2.0%. Para 2027, se prevé un crecimiento del PIB de 2.0%, tasa ligeramente menor a la de 2.1% anticipada en el Informe anterior. El intervalo para el crecimiento previsto del PIB en 2027 es de entre 1.2 y 2.8 por ciento. La revisión para el PIB en 2026 resulta del mayor crecimiento de la actividad económica en el segundo trimestre respecto de lo anticipado. Este efecto se encuentra parcialmente compensado por una desaceleración mayor a la previamente esperada en el tercer trimestre. Para el resto de la trayectoria de pronóstico se continúa esperando una moderada y gradual aceleración en las tasas de crecimiento trimestral… Riesgos para el crecimiento Se considera que el balance de riesgos para el crecimiento de la actividad económica a lo largo del horizonte de pronóstico se mantiene sesgado a la baja. La política comercial de nuestro principal socio comercial representa importantes riesgos tanto a la baja como al alza. Así, entre los riesgos a la baja en el horizonte de pronóstico sobresalen: i. Que se intensifique el ambiente de incertidumbre relacionada con las políticas que pudieran implementarse en Estados Unidos, particularmente en lo comercial y ante la nueva fase de revisiones anuales del T-MEC, o con factores idiosincráticos, y que ello incida adversamente sobre la demanda externa y el gasto en consumo e inversión de nuestro país. ii. Que un escalamiento de diversos conflictos geopolíticos en distintas regiones del mundo repercuta adversamente en la economía global en general o en los flujos de comercio internacional en particular. iii. Que se materialicen episodios de volatilidad en los mercados financieros nacionales o internacionales. iv. Que el crecimiento de la economía de Estados Unidos sea menor a lo esperado, en detrimento de la demanda externa que enfrenta México. v. Que fenómenos meteorológicos tales como temperaturas extremas, ciclones o sequías impacten adversamente la actividad económica nacional. Entre los riesgos al alza para el crecimiento en el horizonte de pronóstico destacan: i. Que avances mayores a los anticipados en el proceso de revisiones anuales y una ratificación del T-MEC, así como una menor incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, contribuyan a un ambiente más propicio para la inversión en México e impulsen el comercio en la región. ii. Que el crecimiento de la economía estadounidense sea mayor a lo esperado y que ello favorezca la demanda externa que enfrenta México. iii. Que avances en proyectos de infraestructura bajo inversiones mixtas generen un mayor crecimiento de la actividad económica que el esperado.