El Banco de México recortó este jueves su tasa de interés en 25 puntos base para dejarla en un nivel de 6.25%, contra todos los pronósticos. Los miembros del Banco de México juzgaron que el proceso desinflacionario ha continuado, por lo que la Junta de Gobierno valoró que ante las condiciones de holgura prevalecientes el traspaso de movimientos cambiarios a los precios sería limitado, según el comunicado. Al respecto la directora de Análisis Económico de Banco BASE, Gabriela Siller Pagaza refirió que “con esto, el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos alcanza un nuevo mínimo histórico de 225pb”. Agrega que esto No es buena noticia para el tipo de cambio y ello ya se reflejó ya en la ventanilla bancaria donde a la compra se elevó a 18.19 pesos y a la venta en 19.23 pesos, con lo que retomó camino hacia los 20 pesos. En los mercados internacionales al mayoreo se negocia en 18.76 pesos. El problema con esta alza es que va a afectar a los indicadores de inflación, contrario a lo que espera el Banco. En su boletín Banxico detalló lo siguiente: En el tercer trimestre de 2026, la actividad económica global se habría expandido a un ritmo ligeramente menor al del trimestre anterior. En varias de las principales economías avanzadas, la inflación general continuó aumentando debido en gran medida al alza en los precios de energéticos, mientras que la subyacente siguió exhibiendo persistencia. La Reserva Federal mantuvo el rango para la tasa de fondos federales sin cambio en su reunión de octubre. Los mercados financieros internacionales continuaron mostrando volatilidad. El dólar mostró variaciones acotadas y las tasas de interés gubernamentales en Estados Unidos presentaron disminuciones en la mayoría de sus plazos, si bien durante el periodo las de largo plazo alcanzaron máximos de varias décadas. Persiste incertidumbre asociada con el conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones. Desde la pasada decisión de política monetaria, las tasas de interés de valores gubernamentales en México disminuyeron en sus plazos medios y largos y aumentaron en los plazos cortos. El peso mexicano se depreció. En el tercer trimestre de 2026, la economía siguió expandiéndose. No obstante, se siguen previendo condiciones de holgura a lo largo del horizonte de pronóstico y persisten riesgos a la baja para la actividad económica. Entre la primera quincena de septiembre y la primera de octubre de 2026, la inflación general aumentó de 3.42 a 3.62% como resultado de un incremento en la inflación no subyacente. La subyacente disminuyó marginalmente de 3.79 a 3.78% en ese lapso. Las expectativas de inflación para el cierre de 2026 se redujeron. Las de mayor plazo permanecieron estables en niveles por arriba de la meta. Las previsiones para la inflación general se ajustaron al alza para el cuarto trimestre de 2026 debido principalmente a niveles para la inflación no subyacente mayores a los anticipados. Aquellos para la inflación subyacente se modificaron ligeramente al alza para el mismo periodo. Se sigue anticipando que la inflación general converja a la meta en el cuarto trimestre de 2027 (ver cuadro). Los pronósticos están sujetos a diversos riesgos. Al alza: i) persistencia de la inflación subyacente; ii) una mayor depreciación del peso mexicano; iii) disrupciones por políticas comerciales o un impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos; iv) afectaciones climáticas; y v) presiones de costos. A la baja: i) una actividad económica menor a la anticipada en México y/o Estados Unidos; ii) un menor traspaso de aumentos en los costos; y iii) menores presiones asociadas con episodios de apreciación de la moneda nacional. Se considera que el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico mantiene un sesgo al alza. Los cambios de política económica por parte de la administración estadounidense y la posible prolongación de los conflictos geopolíticos continúan añadiendo incertidumbre a las previsiones. Sus efectos podrían implicar presiones sobre la inflación en ambos lados del balance. La Junta de Gobierno juzgó que el proceso desinflacionario ha continuado. Valoró que ante las condiciones de holgura prevalecientes el traspaso de movimientos cambiarios a los precios sería limitado. Estimó que actualmente no se perciben presiones de demanda en la economía y que el grado de restricción monetaria implementado aún sigue operando. Así, con la presencia de todos sus miembros, decidió realizar un ajuste puntual y por mayoría reducir en 25 puntos base el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día a un nivel de 6.25%. Hacia delante, la Junta de Gobierno considera que mantener la tasa por un tiempo prolongado en el nivel alcanzado apoyará la convergencia de la inflación a su meta y será adecuado para enfrentar los retos macroeconómicos externos. En sus decisiones tomará en cuenta el comportamiento observado y esperado de la inflación y sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios del consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación, concluye.