Publicado el 08 may. 2024
por Tribuna Económica
- Economía
Nueva York, Estados Unidos, mayo 8.- En el informe de la OMM titulado Estado del clima en América Latina y el Caribe en 2023 se confirmó que el año anterior fue, con diferencia, el más cálido jamás registrado. El nivel del mar siguió subiendo a un ritmo superior a la media mundial en gran parte del litoral de la vertiente atlántica de la región, amenazando las zonas costeras y los pequeños Estados insulares en desarrollo.
"Desafortunadamente, 2023 fue un año en el que los peligros climáticos batieron récords en América Latina y el Caribe", declaró la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.
"Durante el segundo semestre de 2023, las condiciones asociadas al episodio de El Niño impulsaron los registros de calor hasta niveles sin precedentes y exacerbaron numerosos fenómenos extremos. Este hecho se sumó al aumento de las temperaturas y al incremento de la frecuencia e intensidad de los peligros causados por el cambio climático debido a la actividad humana", afirmó.
"El huracán Otis se intensificó rápidamente antes de tocar tierra. Azotó la ciudad mexicana de Acapulco como devastador huracán de categoría 5 y ocasionó decenas de víctimas mortales y daños valorados en varios miles de millones de dólares de los Estados Unidos. Las crecidas sumieron en la miseria a muchas partes de la región. La intensa sequía redujo el nivel de las aguas del río Negro, a su paso por Manaos (Amazonia brasileña), a su mínimo histórico en más de 120 años de observaciones, y perturbó gravemente el paso de las embarcaciones a través del Canal de Panamá", explicó Celeste Saulo.
El informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe se acompaña de múltiples gráficos interactivos y complementa el emblemático informe de la OMM sobre el estado del clima mundial. Sus datos ayudan a tomar decisiones en materia de mitigación del cambio climático, adaptación a sus efectos y gestión de riesgos a escala regional.
En la publicación se destaca la necesidad de redoblar las inversiones en los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) para así mejorar los pronósticos y las alertas tempranas que permiten salvar vidas. En América Latina y el Caribe, el 47 % de los Miembros de la OMM solo prestan servicios meteorológicos "básicos o esenciales". Y apenas el 6 % proporcionan servicios "completos o avanzados" que fundamentan los procesos decisorios en sectores sensibles al clima.
Los avances logrados en la incorporación de los datos meteorológicos a la vigilancia de la salud, centrándose en las enfermedades, evidencian una tendencia hacia el fortalecimiento de las estrategias de salud pública. Sin embargo, queda mucho margen de mejora habida cuenta de los crecientes riesgos para la salud causados por el clima. En ese sentido cabe destacar las olas de calor, la contaminación atmosférica, la inseguridad alimentaria y las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, según se explica en un capítulo especial del informe.
Impactos y riesgos relacionados con el clima
Según la Base de Datos Internacional sobre Desastres EM-DAT del Centro de Investigación de la Epidemiología de los Desastres (CRED), en 2023 se notificaron 67 episodios de peligros meteorológicos, hidrológicos y climáticos en la región. De ellos, el 77 % guardaron relación con tormentas y crecidas. Los daños económicos estimados en 21 000 millones de dólares de los Estados Unidos que se notificaron a EM-DAT se debieron principalmente a tormentas (66 %), incluidos los daños por valor de 12 000 millones de dólares asociados al huracán Otis (datos consultados el 21 de febrero de 2024).
Es probable que el valor real de los daños sea mayor, porque no se notifican todos los episodios y no se dispone de datos sobre impactos de algunos países. Se trata de un hecho muy frecuente en el caso de los extremos relacionados con el calor.
La agricultura y la seguridad alimentaria se vieron gravemente afectadas por los desastres acaecidos y por los impactos del cambio climático. En 2023, 13,8 millones de personas se declararon en situación de crisis alimentaria aguda en fase 3 o superior, en especial en América Central y el Caribe.
Las condiciones vinculadas al episodio de El Niño contribuyeron a las prolongadas sequías que se produjeron en el corredor seco de América Central y el norte de América del Sur, así como a las intensas lluvias e inundaciones que afectaron a las costas del Ecuador y el Perú. Ello mermó la producción agrícola y agravó la inseguridad alimentaria, en particular en las comunidades cuya subsistencia dependía de la agricultura. Las repercusiones se dejarán sentir probablemente en 2024 y más adelante.
El aumento de la temperatura del mar asociado al episodio de El Niño también redujo las capturas pesqueras en países como el Perú y el Ecuador.
Salud: en la región de América Latina y el Caribe los riesgos para la salud son mayores debido a la exposición de la población a las olas de calor, el humo de los incendios forestales, el polvo de arena y la contaminación atmosférica, que provocan problemas cardiovasculares y respiratorios, al tiempo que la inseguridad alimentaria y la malnutrición también van al alza.
La exposición a las olas de calor es cada vez mayor. Según un documento reciente, esta circunstancia se asocia a un incremento de la mortalidad causada por el calor del 140 % entre 2000-2009 y 2013-2022. En América Latina y el Caribe, se estima que entre 2000 y 2019 se produjo un exceso de mortalidad por calor de 36 695 muertes anuales, y es probable que esa cifra subestime la realidad.
La contaminación atmosférica, a menudo exacerbada por el cambio climático, constituye una grave amenaza para la salud, ya que más de 150 millones de personas de la región de América Latina y el Caribe viven en zonas en las que se superan los valores de calidad del aire fijados en las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El cambio en la distribución de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas están ampliando el alcance geográfico de enfermedades como el paludismo. En 2019, se notificaron más de 3 millones de casos de dengue en las Américas, la cifra más alta jamás registrada hasta la fecha. Sin embargo, esa cifra ya se había superado tras los siete primeros meses de 2023.
Los servicios climáticos son fundamentales para mejorar los procesos decisorios y optimizar las medidas adoptadas en diversos sectores. A pesar de algunos avances logrados, solo el 38 % de los Miembros de la OMM de la región indicaron que proporcionaban productos climáticos adaptados al sector de la salud.
Sin embargo, se están haciendo progresos para aumentar la resiliencia del sector de la salud al cambio climático. En 12 de los 35 países de las Américas se están elaborando planes nacionales de adaptación para la salud. Según una encuesta de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) de 2021, 17 países están integrando los datos meteorológicos en la vigilancia de la salud, dedicando una atención especial a las enfermedades y los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos. Ello pone de manifiesto una tendencia encaminada a reforzar la salud pública y las estrategias conexas.