FAO alerta que la degradación del suelo continúa empeorando en muchas partes del mundo

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Roma, Italia, agosto 27.- La degradación del suelo continúa empeorando en muchas partes del mundo, mientras que las prácticas probadas para proteger y restaurar los suelos aún no se adoptan al ritmo y la escala necesarios, según una nueva evaluación mundial presentada hoy por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). El informe " Estado de los recursos del suelo en el mundo 2026 ", junto con nuevas directrices elaboradas conjuntamente con la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD), se presentó en la decimoséptima sesión de la Conferencia de las Partes de la CNULD (COP17). En conjunto, ambas publicaciones combinan nuevas evidencias sobre el estado de los suelos del mundo con directrices prácticas para acelerar la acción y ayudar a los países a evitar, reducir y revertir la degradación de las tierras agrícolas y los suelos. El informe concluye que las prácticas probadas de gestión sostenible del suelo aún no se adoptan al ritmo y la escala necesarios. Más de la mitad de las evaluaciones regionales y subregionales revisadas indican una adopción baja o muy baja. El 58 por ciento informa de una tendencia de deterioro desde 2015, y solo alrededor del 10 por ciento informa de una mejora. El informe complementa la evaluación mundial publicada por primera vez en 2015 por la FAO a través de la Alianza Mundial por los Suelos y con la orientación científica del Panel Técnico Intergubernamental sobre Suelos . Se basa en la literatura científica publicada entre 2015 y 2025 y en la amplia experiencia de 75 países. Las prácticas probadas, incluyendo la labranza reducida, el manejo integrado de nutrientes, la diversificación de cultivos, los cultivos de cobertura, las enmiendas orgánicas y la agrosilvicultura, pueden mitigar las amenazas al suelo al tiempo que mantienen o mejoran la productividad agrícola. El desafío es ampliar su adopción al ritmo requerido. “Hoy tenemos mucha mejor evidencia sobre las presiones que enfrentan los suelos del mundo, y sobre las prácticas que pueden protegerlos y restaurarlos. Pero este informe deja claro que las soluciones probadas todavía no se están adoptando al ritmo y la escala requeridos. La prioridad ahora es brindar a los países, agricultores y otros usuarios de la tierra el conocimiento, la capacidad y los incentivos que necesitan para poner en práctica esas soluciones”, dijo la Directora General Adjunta de la FAO, Beth Bechdol. Presiones crecientes y amenazas interconectadas Los suelos son la base de la seguridad alimentaria, ya que producen más del 95 por ciento de los alimentos que comemos. También almacenan y filtran agua, regulan el clima, favorecen la biodiversidad y sustentan los medios de subsistencia. Desde 2015, la población mundial ha crecido en 800 millones de personas, mientras que la superficie cultivada de los principales cultivos se ha expandido en 80 millones de hectáreas. La urbanización, las prácticas agrícolas insostenibles, las actividades industriales, los conflictos y la contaminación pueden contribuir a la degradación de la tierra y al deterioro de las funciones del suelo. La erosión del suelo emerge como la amenaza más grave e interconectada para la salud del suelo. En las siete regiones evaluadas, el 81 por ciento de las evaluaciones consideran que la gestión de la erosión es deficiente o muy deficiente, mientras que el 65 por ciento informa una tendencia de deterioro desde 2015. Los desafíos de la gestión de nutrientes también varían según la región: algunas áreas enfrentan excedentes por insumos excesivos, mientras que otras enfrentan agotamiento de nutrientes que limita la productividad agrícola y la seguridad alimentaria, lo que subraya la necesidad de enfoques adaptados localmente. Cinco prioridades para acelerar el progreso El informe exige una acción coordinada y sostenida en todos los niveles, guiada por cinco prioridades: 1. fortalecer la gobernanza del suelo y los marcos legales. 2. promover la educación, el desarrollo de capacidades y el intercambio de conocimientos. 3. mejorar el monitoreo del suelo a través de datos, indicadores y métodos de evaluación armonizados. 4. fortalecer los incentivos para la adopción de una gestión sostenible del suelo. 5. fomentar la toma de decisiones inclusiva, multidisciplinaria y con múltiples partes interesadas. El informe insta a los responsables de la toma de decisiones a reconocer los suelos sanos como activos estratégicos y a traducir el conocimiento existente en acciones.