Con el inicio de 2026, el gobierno de México puso fin al programa de regularización de vehículos usados de procedencia extranjera, conocidos popularmente como carros chocolateas tras casi cuatro años de vigencia y múltiples extensiones. La decisión quedó formalizada este mismo día con la publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF) de un decreto firmado por la presidenta Claudia Sheinbaum mediante el cual se abrogan (es decir, se eliminan por completo) los acuerdos y disposiciones que daban sustento legal al programa de regularización. El documento oficial establece la abrogación del acuerdo que instruía a las dependencias federales a permitir la importación definitiva de autos usados extranjeros, así como la eliminación del decreto emitido en 2022 y todas sus modificaciones posteriores que fomentaban la regularización de estos vehículos. Con ello, el programa queda legalmente vigente únicamente hasta el 31 de diciembre de 2025. En términos prácticos, a partir del 1 de enero de 2026 ya no existirá base legal para regularizar autos “chocolate” bajo el esquema que operó durante los últimos años. No habrá prórrogas ni continuidad automática del programa. La medida deja en la incertidumbre a miles de propietarios que no lograron concluir su trámite antes del cierre del año, especialmente en estados del norte y zonas fronterizas, donde este programa tuvo un impacto significativo. De acuerdo con el decreto, la decisión busca reordenar el marco legal de la importación de vehículos, combatir prácticas irregulares, fortalecer la seguridad, proteger el medio ambiente y salvaguardar el patrimonio de las familias mexicanas. No obstante, diversos sectores ya anticipan un impacto social y económico relevante. Según cifras del Registro Público Vehicular (Repuve), se logró la regularización de 2 millones 987 mil 839 vehículos, principalmente en Baja California, Chihuahua, Sonora, Tamaulipas, Nuevo León, Jalisco y Michoacán. El Gobierno federal señala que mantener este esquema ya no era necesario y que prolongarlo podría derivar en malas prácticas, alejándose del propósito original del programa, que era atender una situación extraordinaria.