Impacto económico del trabajo no remunerado

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En el marco del Día Internacional de la Mujer, se analiza una realidad numérica que suele quedar fuera de los estados de cuenta, pero que define el futuro financiero de las familias: el valor económico del trabajo doméstico y de cuidados. El valor económico neto anual fue de 60 379 pesos, en promedio, por persona. De dicho monto, cada mujer realizó TNRH equivalente a 82 339 pesos anuales. Por su parte, cada hombre realizó actividades similares por un monto promedio de 34 695 pesos en el 2024. La brecha acumulativa: Menos ahorro para una vida más larga La desigualdad no es solo una cuestión de ingresos presentes, sino de patrimonio futuro. La combinación de factores estructurales crea una “tormenta perfecta” para las trabajadoras en México: Participación laboral: Mientras que el 75% de los hombres están en el mercado laboral, solo el 46% de las mujeres lo está (ENOE). Brecha salarial: Las mujeres ganan entre un 14% y 16% menos que sus pares varones (ENIGH). Esperanza de vida: Las mujeres viven en promedio 78 años, lo que significa que deben financiar más años de vejez con menos recursos. El trabajo doméstico como subsidio financiero Desde la lógica de planeación financiera, el trabajo no remunerado funciona como un subsidio implícito. Cuando un integrante del hogar asume las cargas de cuidado, permite que el otro dedique más horas al empleo remunerado. Sin embargo, este intercambio tiene un costo individual diferido: Para la mujer: Trayectorias laborales fragmentadas, menor crecimiento salarial y mayor dependencia económica en la vejez. Para el hombre: Una estabilidad profesional que, muchas veces, está apalancada en un trabajo doméstico que no cuenta con protección financiera.

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Un sistema con dos economías México opera bajo dos sistemas simultáneos: el que paga nómina y el que sostiene los cuidados. El problema es que solo uno genera estados de cuenta. Los resultados de INEGI permiten conocer el tiempo total de trabajo. En 2024, las mujeres realizaron mayor tiempo de trabajo, con 3 241 millones de horas a la semana. Los hombres sumaron 2 702 millones de horas. En otras palabras, por cada 10 horas que trabajan las mujeres, los hombres trabajaron 8.3 horas. La responsabilidad de las labores domésticas y de cuidados recae principalmente en las mujeres. Ellas destinaron 62.0 horas de su tiempo total de trabajo a estas actividades y 35.8 horas de cada 100 al mercado de trabajo. Las actividades de los hombres se orientaron al mercado de trabajo y a la producción de bienes de autoconsumo, con 71.1 y 2.5 % de su trabajo total, respectivamente. En complemento, los hombres destinaron 26.5 de cada 100 horas a las labores domésticas y de cuidados.