Por Katherine Olvera Juárez El acceso al agua es un derecho humano y un motor esencial para la productividad económica. México enfrenta una crisis hídrica donde el 13.7 % de las cuencas presentan disponibilidad crítica y además, el sistema padece una década de desinversión: el presupuesto de Conagua cayó del 0.2 % al 0.1 % del PIB entre 2013 y 2026. A lo anterior se añade una infraestructura que reporta pérdidas de hasta el 50 % por fugas. Aunque el Plan México proyecta una inversión sexenal de 186 mil 567 mdp (0.52 % del PIB) para el período 2025-2030, esto implica una inversión promedio anual de 0.08 % del PIB, menor al presupuesto de 2026 (0.1 % del PIB) e inferior al mínimo de 1.3 % recomendado internacionalmente. Aunque el presupuesto es menor respecto del observado en años anteriores, en su interior prioriza la inversión en el sector, la cual alcanzará 70 % del total en 2026. El éxito del Plan dependerá de la correcta ejecución de las obras que transformen el flujo de recursos en disponibilidad real de agua para la población. La realidad en cifras Los datos de nuestra investigación más reciente son: Infraestructura ineficiente: Se estima que se pierde hasta el 50 % del agua por fugas en el sistema actual. Prioridad fiscal a la baja: El presupuesto de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) ha sufrido una caída constante, pasó del 0.26 % del PIB en 2013 al 0.10 % en 2026. Inversión insuficiente: Aunque el Plan México propone invertir 186 mil 567 mdp entre 2025 y 2030, esto representa apenas un 0.08 % del PIB anual. El balance entre extracción y recarga natural revela un panorama crítico para el desarrollo nacional. El Índice de Estrés Hídrico de la figura ver figura, que mide esta relación, muestra que gran parte del norte y centro del país presenta niveles de sobreexplotación. Estados como Baja California (1.54), Chihuahua (1.51), Aguascalientes (1.39) y Zacatecas (1.22) registran índices superiores a 1.0, lo que implica una extracción mayor a la capacidad de recarga natural. Lo anterior, compromete la sostenibilidad productiva y el derecho humano al agua en las regiones de mayor dinamismo económico, (Conagua, 2023a). Aunque el acceso a la red pública es el principal mecanismo de abastecimiento, la infraestructura no garantiza cobertura universal. De acuerdo con la ENIGH 2024, 32.5 millones de hogares cuentan con agua del servicio público de un total de de 38.3 millones de hogares. Si bien esto representa el 84.8 % de los hogares, el 15.2 % restante carece de conexión formal, lo que constituye el núcleo de la vulnerabilidad social. Al sumar esta carencia a la intermitencia del servicio en las redes existentes, se obtiene que un total de 35 millones de personas en México carecen de agua en calidad y cantidad suficiente, dependiendo de fuentes alternativas o precarias, (PNH, 2025a). Esta brecha es producto una década de desinversión, marcada por la falta de mantenimiento y expansión de las redes urbanas, que ha consolidado un acceso desigual. Brecha internacional El nivel de inversión proyectado está muy por debajo del 1.3 % del PIB recomendado internacionalmente para infraestructura hídrica en América Latina. Oportunidad en la ejecución Para 2026, se observa un cambio en la composición del gasto: alrededor del 70 % del presupuesto se destinará a inversión. Esto representa una oportunidad para mejorar la infraestructura, siempre que se garantice una ejecución adecuada y transparente. ¿Qué se necesita? Priorizar el sector hídrico dentro de la política fiscal. Asegurar la correcta ejecución de los proyectos. Implementar indicadores de resultados que midan el impacto real en el acceso y seguridad hídrica de las familias y empresas El acceso al agua es un derecho humano que requiere de un sustento económico sólido para ser garantizado. Investigación completa en https://ciep.mx/inversion-hidrica-en-mexico-desatension-presupuestaria-y-plan-nacional-hidrico-2024-2030/