Ensenada, Baja California, abril 27.- Para la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (CANACINTRA), la reforma para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales incide en más del 90% de las unidades económicas del país, particularmente micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMES), que constituyen la base del aparato productivo nacional. La presidenta de la delegación Ensenada de la CANACINTRA Lourdes Jiménez Valenzuela, dijo que ese organismo reconoce la aprobación de la reforma por parte de la Cámara de Diputados por ser una de las modificaciones más relevantes al marco laboral mexicano en las últimas décadas. La reforma tendrá un impacto directo en más de 13 millones de trabajadores formales, lo que representa cerca del 60% de la población ocupada en el sector formal, apuntó. La CANACINTRA, subrayó, reconoce que la reducción de la jornada laboral es consistente con tendencias internacionales orientadas a mejorar la calidad de vida, reducir riesgos psicosociales y fortalecer la productividad en el largo plazo. No obstante, su implementación implica desafíos estructurales que deben atenderse con rigor técnico; estimaciones del sector industrial y análisis comparados sugieren que, sin medidas complementarias, la reducción de la jornada podría generar: ● Incrementos en costos laborales unitarios de entre 15% y 20%, dependiendo del sector. ● Necesidad de contratar entre 5% y 10% adicional de personal para mantener niveles de producción. ● Ajustes operativos en esquemas de turnos, particularmente en manufactura, logística y servicios. ● Presión sobre la competitividad frente a economías con menores costos laborales relativos. En este sentido, precisó Jiménez Valenzuela, de acuerdo con CANACINTRA nacional, resulta positivo que la reforma contemple un esquema de implementación gradual hacia 2030, lo que brinda una ventana de adaptación para la industria. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que la gradualidad por sí sola no garantiza una transición exitosa, por ello el organismo propone la creación de un Programa Nacional de Transición Productiva Laboral. Ese programa debe contemplar al menos los siguientes componentes: ●Incentivos fiscales temporales para empresas que implementen la reducción de jornada sin pérdida de empleo ni disminución salarial. ● Fondos de apoyo a la productividad, enfocados en digitalización, automatización y mejora de procesos. ● Modelos de flexibilidad laboral regulada, diferenciados por sector, tamaño de empresa y región. ● Programas de capacitación laboral intensiva, orientados a elevar la productividad por hora trabajada ● Sistema de evaluación periódica, con indicadores de impacto en empleo, productividad, costos y formalidad La CANACINTRA considera indispensable que el diseño e implementación de esta reforma se realice bajo un esquema de diálogo tripartito efectivo, que incluya al sector industrial como actor estratégico, apuntó la dirigente de los industriales. Señaló que la Cámara a nivel nacional ya expresó su firme interés en participar activamente en todos los proyectos, programas y mesas de trabajo que impulse el Gobierno Federal para la implementación de la reforma. Se pretende aportar evidencia técnica, conocimiento sectorial y experiencia operativa que contribuyan a una transición ordenada y sostenible, indicó la presidenta de la CANACINTRA Ensenada. Como ya lo estableció CANACINTRA nacional, señaló Jiménez Valenzuela, "México enfrenta el reto de avanzar hacia mejores condiciones laborales sin comprometer su capacidad productiva, la viabilidad de las empresas, ni su competitividad internacional. Alcanzar este equilibrio requerirá coordinación, responsabilidad y visión de largo plazo". Por lo tanto, "CANACINTRA reitera su compromiso con el desarrollo económico incluyente y su disposición permanente al diálogo constructivo para asegurar que esta reforma se traduzca en beneficios reales tanto para los trabajadores como para el sector productivo del país".