La economía mexicana mantiene un desempeño débil y sin señales de recuperación, de acuerdo con la interpretación del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) de sus indicadores adelantados correspondientes a mayo de 2026. En su reporte indica que: Los resultados de mayo de 2026 sugieren que la economía continúa enfrentando un entorno de bajo dinamismo, con señales de debilidad tanto en la industria como en los servicios. El Indicador IMEF Manufacturero interrumpió la mejora observada en meses previos y permaneció en zona de contracción por vigésimo sexto mes consecutivo, mientras que el Indicador IMEF No Manufacturero también se mantuvo por debajo del umbral de expansión. Aunque algunos componentes y segmentos empresariales muestran avances puntuales, estos no han sido suficientes para revertir la tendencia general de debilidad. La economía mexicana atraviesa una fase de crecimiento débil y pérdida de dinamismo, reflejada tanto en la contracción del PIB durante el primer trimestre de 2026 como en el desempeño de los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero, que continúan mostrando niveles consistentes con una actividad económica frágil. La caída trimestral del producto estuvo acompañada por retrocesos en la industria, los servicios, el consumo privado y la inversión, mientras que el vigor de algunas exportaciones manufactureras no ha logrado traducirse en una mayor generación de valor agregado interno. Este entorno ha llevado a una revisión generalizada a la baja de las expectativas de crecimiento para 2026, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional asociada al conflicto en Medio Oriente y por los riesgos vinculados a la relación económica con Estados Unidos. En conjunto, los datos apuntan a una economía que enfrenta dificultades para recuperar tracción, con perspectivas de expansión moderada. Con base en los datos del Indicador IMEF Manufacturero correspondientes a mayo de 2026, el índice general registró un retroceso al pasar de 49.0 a 48.5 puntos, lo que representa una disminución de (-) 0.5 unidades respecto a abril. Con ello, el indicador acumula veintiséis meses consecutivos en zona de contracción, reflejando la persistencia de una actividad industrial débil. La serie tendencia-ciclo avanzó 0.3 puntos hasta ubicarse en 48.5 unidades. Asimismo, el subíndice ajustado por tamaño de empresa aumentó 0.8 puntos, alcanzando los 51.2 unidades, consolidándose en terreno expansivo y mostrando una mejoría relativa en ciertos segmentos productivos. El Indicador IMEF No Manufacturero correspondiente a mayo de 2026 registró un ligero retroceso en el índice general, que pasó de 48.8 a 48.7 puntos, una disminución marginal de (-) 0.1 unidades respecto a abril, manteniéndose en zona de contracción. La serie tendencia-ciclo también disminuyó (-) 0.1 puntos, ubicándose en 48.9 unidades. Asimismo, la medición ajustada por tamaño de empresa retrocedió (-) 0.1 puntos hasta 49.3 unidades, permaneciendo por debajo del umbral de expansión por segundo mes consecutivo. Asimismo, agrega que: La actividad económica en México, que ha venido creciendo a un paso reducido durante los últimos años, se contrajo en el primer trimestre del 2026. Ajustando por estacionalidad, el Producto Interno Bruto registró una disminución de (-)0.6% a tasa trimestral en términos reales en dicho periodo, lo que significó un avance de apenas 0.2% a tasa anual con cifras originales. Al interior del PIB, la debilidad del trimestre fue generalizada entre actividades económicas, pues cayeron los tres grandes grupos: primarias, secundarias y terciarias. En la actividad industrial, destaca la debilidad de la industria manufacturera y de la construcción, en tanto que, en las actividades terciarias, destacan las bajas trimestrales en el comercio al por menor y en los servicios de alojamiento y preparación de alimentos y bebidas. Por el lado del gasto, se reportaron disminuciones en el consumo privado y en la formación bruta de capital fijo durante el primer bimestre del año. Y aunque conforme a la información oportuna de la Balanza Comercial las exportaciones de manufacturas no automotrices crecieron aceleradamente durante el primer cuatrimestre de 2026, hasta el momento este sólido avance no se ha visto reflejado en un aumento en el valor agregado en estos sectores, por lo que el PIB es ajeno a este dinamismo. La merma en la actividad económica durante el primer trimestre de 2026 ha llevado a que la mayoría de los analistas revisen a la baja su expectativa de crecimiento del PIB para el año. La mediana de la encuesta mensual de expectativas del IMEF se redujo a 1.2% en mayo desde 1.4% en abril, en tanto que la encuesta de Citi el ajuste entre encuestas fue de 1.2% a 1.1% en la última. El mismo Banco de México redujo el punto medio de su pronóstico de crecimiento del PIB a 1.1% en 2026 en su más reciente Informe Trimestral desde un 1.6% en el anterior. La falta de claridad sobre el desenlace y duración del conflicto en el Medio Oriente, así como los avatares de la relación binacional con Estados Unidos (incluyendo la reducida probabilidad de una pronta revisión del TMEC), representan factores de incertidumbre para la economía mexicana. La evolución descrita anteriormente de la economía mexicana contrasta con lo sucedido en los Estados Unidos: durante el primer trimestre del año, el PIB estadounidense avanzó 2% a tasa trimestral anualizada. En el periodo destaca el impulso que ofreció la inversión en equipamiento y en productos de propiedad intelectual, ambos asociados al auge observado en el despliegue de la inteligencia artificial, así como la tecnología e infraestructura que la sustenta. En síntesis el IMEF advirtió que la incertidumbre internacional, derivada del conflicto en Medio Oriente y de los riesgos en la relación económica con Estados Unidos, ha provocado revisiones a la baja en las expectativas de crecimiento para lo que resta del 2026. Aunque algunas exportaciones manufactureras avanzan, su impacto en el valor agregado interno continúas siendo limitado.