Nueva York, Estados Unidos, septiembre 29.-La rentabilidad a 30 años superó el 5,61%, alcanzando su nivel más alto desde 2002 y acercándose aún más a los niveles previos a la era de bajas tasas de interés que siguió a la crisis financiera mundial y la pandemia. La fuerte escalada en las tasas de interés responde a una combinación de factores que presionan el mercado global de deuda de renta fija: • Presiones inflacionarias: El repunte de los precios de la energía y las materias primas (con el petróleo superando los US$100 por barril por tensiones internacionales) mantiene vigentes los temores a una inflación persistente. • Expectativas de la Reserva Federal: Los sólidos datos de actividad empresarial alejan la posibilidad de recortes en los tipos de interés, haciendo que el mercado se prepare para un entorno de tasas elevadas por más tiempo. • Oferta masiva de deuda: Una elevada emisión de deuda gubernamental y corporativa satura la demanda, obligando a los bonos a bajar de precio y, por ende, a subir sus rendimientos para atraer compradores. Este hito incrementa directamente los costos de financiamiento a largo plazo, impactando desde las tasas hipotecarias y créditos comerciales hasta las valoraciones de las acciones en Wall Street. Según un informe del responsable de análisis de tasas de interés en Estados Unidos de Barclays Capital, la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años podría alcanzar el 6%, ya que la caída del mercado de bonos del Tesoro de este mes aún no ha reflejado el riesgo de un aumento sostenido del crecimiento de la productividad. Los mercados “siguen dando por sentado que la elevada tasa neutral actual resultará ser, en última instancia, cíclica y no secular”, escribió Anshul Pradhan. En el marco cíclico, los inversores esperan que la Reserva Federal suba las tasas de interés para frenar la inflación, pero “no consideran que ese aumento sea permanente”.