Washington, DC, julio 9.- El gobierno de Estados Unidos emitió una alerta por ciclosporiasis, una enfermedad intestinal causada por el parásito microscópico llamado Cyclospora cayetanensis. Este organismo ingresa al cuerpo humano cuando se consumen agua, frutas o verduras frescas que han estado en contacto con materia fecal contaminada. Aunque no se transmite directamente de una persona a otra, el parásito tiene una alta resistencia en el ambiente y suelen aumentar los brotes durante los meses de verano por el aumento en el consumo de productos agrícolas frescos importados o mal lavados. El brote actual en Estados Unidos, que mantiene bajo vigilancia al Departamento de Salud, tiene su principal foco de infección en el estado de Michigan, donde ya se registraron al menos mil casos contagios. Sin embargo, está disperso en gran parte del país, y también afecta a residentes de Florida, Nueva York, Texas y California, entre otras regiones. Las autoridades sanitarias federales afirman que están observando un número de casos de ciclosporiasis superior al esperado, que se extiende por varios estados. Es posible que no todos tengan el mismo origen. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. y la Administración de Alimentos y Medicamentos han estado investigando varios grupos de casos en Illinois, la ciudad de Nueva York, el estado de Nueva York, Pensilvania y Texas, que parecen estar vinculados a restaurantes de estilo mexicano, una cadena de supermercados y un evento con servicio de catering, según un correo electrónico enviado por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos a socios estatales y locales, obtenido por CNN. La red de Respuesta y Evaluación Coordinada ante Brotes de la FDA está llevando a cabo investigaciones de rastreo de cebollas blancas y verdes, pepinos y cilantro, en un esfuerzo por reducir las posibles fuentes, según indica el correo electrónico. Estos son los síntomas Una vez que el parásito se aloja en el intestino delgado, los síntomas suelen aparecer entre dos días y dos semanas después de la ingesta del alimento contaminado. El signo más evidente es una diarrea extremadamente líquida y frecuente, pero el cuadro clínico general incluye: Pérdida severa del apetito y baja de peso drástica. Cólicos estomacales intensos, náuseas y fatiga constante. Gases, inflamación abdominal y, en algunos casos, fiebre baja. Si la infección no se trata a tiempo con antibióticos específicos (por lo general se trata con una combinación de sulfamidas), los síntomas pueden desaparecer y regresar semanas después, prolongando la enfermedad hasta por un mes y provocando una deshidratación grave que ya requirió la hospitalización del 14% de los afectados en este brote. ¿Cómo evitar contagiarse? Como este parásito es muy resistente al cloro de los abastos de agua comunes, lavar tus alimentos de forma superficial no será suficientes para eliminarlo y dejarlos listos para ser ingeridos. Las autoridades sanitarias te recomiendan: Lavado estricto: Lavar todas las frutas y verduras con agua potable corriente y cepillar las superficies de los alimentos más firmes (como melones o pepinos). Cocción segura: Cocinar los alimentos destruye por completo al parásito, por lo que se debe priorizar el consumo de vegetales cocidos en zonas donde se sospeche de un brote. Cuidado al viajar: Al visitar países con sistemas de filtración de agua deficientes, se debe evitar el consumo de ensaladas crudas, hielos y frutas que no puedan pelarse al momento.