Washington, DC, Estados Unidos, noviembre 2.- Estados Unidos cierra este lunes la campaña para las elecciones de medio mandato (Midterm) de mañana martes con unos sondeos que ponen en riesgo la mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso. Varios son los estados con reñidas contiendas que comprometen el control que actualmente tiene el presidente de EEUU, Donald Trump, sobre la Cámara de Representantes y el Senado, lo que puede abrir la puerta a posibles impugnaciones de los resultados. ¿Qué puede pasar si Trump pierde el control del Congreso en los dos últimos años de su mandato? Aunque Donald Trump no estará en las papeletas de las elecciones legislativas de mañana, el resultado determinará su margen de acción en los últimos dos años de su mandato. En juego está el control del Congreso, sus dos cámaras, controladas hasta ahora por los republicanos, el partido del presidente. Si los demócratas recuperan el Legislativo, como anticipan algunas encuestas, la vida de Trump será bastante más complicada de lo que ha sido hasta ahora. La oposición podrá investigar al presidente y los altos cargos de su Administración, bloquear la agenda legislativa de los conservadores o frenar sus nombramientos; sin embargo, al mismo tiempo tendrá difícil desandar el camino de estos dos años o convertir en ley sus propias iniciativas porque el presidente tiene autoridad para vetar las leyes que aprueba el Congreso. Uno de los dilemas que enfrentan los demócratas tiene que ver con sus prioridades: mirar al futuro o mirar al pasado. Tratar de propulsar su agenda para demostrarle al país que están preparados para gobernar o embarcarse en un sinfín de investigaciones contra Trump y los altos cargos de su Administración. Esto último es lo que hicieron durante los dos últimos años del primer mandato de Trump, cuando abrieron dos impeachments contra el presidente para tratar de apartarlo del poder. Ninguno de los dos funcionó. En aquella época los demócratas controlaban la Cámara de Representantes y los republicanos, el Senado. Trump ya ha dejado entrever que no pretende cooperar con el Congreso si los demócratas recuperan la mayoría. O al menos ponérselo fácil. "Lo que pasará es que lo vetaré todo y entonces los demócratas vendrán para tratar de negociar conmigo", dijo recientemente, si bien se ha abierto a trabajar con ellos en el problema de la vivienda o la reforma del código penal. "Tenemos que bajar los precios de la alimentación y la gasolina. Dos, tenemos que conseguir que la asistencia sanitaria sea asequible para todos. Y en tercer lugar, exigiremos responsabilidades a los corruptos que han sometido al pueblo estadounidense a unos niveles de corrupción sin precedentes", dijo recientemente Hakeem Jeffries, el líder de los demócratas en la Cámara Baja. Esos planes incluyen medidas para revertir los recortes masivos a los programas de sanidad pública para las rentas bajas, la extensión de los subsidios sanitarios para las coberturas privadas, cuyas primas han aumentado un 58% en lo que va de año, o la intención de anular los aranceles del presidente. Sea lo que fuere será interesante el cierre de gobierno para Trump.