Debe prevenirse que El Niño tenga consecuencias fatales en Baja California

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Tijuana, Baja California, octubre 11.- La historia demuestra que no existen desastres naturales, sino que ello resulta al combinar una amenaza natural con la acción humana, con una toma de decisiones equivocada, sea por corrupción o negligencia, que llevó a construir viviendas, edificios, carreteras o puentes en zonas de inundación o sísmicas. Así lo dijo el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental (CIGA), en el marco de la sesión 177 del Seminario Permanente para el Desarrollo Sustentable, que tuvo como tema "El Niño y la construcción social del riesgo: desafíos para el desarrollo sustentable". "Les decimos desastres naturales, entre comillas, porque algunos nos dicen que antes de llamarle natural hay que ver dónde se construyó ese edificio o esas viviendas, dónde se instaló esa carretera, ver si era en una zona de inundación o en una zona sísmica, parece que la vulnerabilidad no está explícita en el sitio, sino que nosotros agregamos esas variables", opinó. Hoy, agregó Zavala Álvarez, que está cerca el fenómeno El Niño, sobre el que desde distintas voces, nos han advertido nuestros científicos o académicos, acerca de los riesgos y sobre las posibilidades, debemos prestar atención, tomar medidas preventivas, considerando las particularidades de cada territorio y los cauces naturales que sigue el agua en época de lluvia. Destacó la urgencia de tomar medidas preventivas en los municipios de Baja California, particularmente la limpieza de basura y de objetos de gran tamaño que tapan tuberías y dañan la infraestructura. "La acumulación de basura en cauces, desarenadores y sistemas de desagüe es uno de los principales riesgos para Tijuana, de cara a las lluvias asociadas a El Niño, por lo que es necesario intensificar las jornadas de limpieza para reducir la posibilidad de inundaciones y mantener libre de residuos la Canalización del Río Tijuana", expresó. Recordó que entre los residuos de gran tamaño, como colchones, llantas, muebles y maderas pueden bloquear el paso del agua, tapar tuberías y provocar daños en la infraestructura, lo que puede convertir una amenaza natural en una verdadera catástrofe con pérdidas no solo materiales, sino humanas. La Organización de Meteorología Mundial, agregó, estima una probabilidad cercana al 100% de que El Niño persista hasta febrero de 2027 y prevé que existe una intensidad muy fuerte hasta finales del 2026, "entonces yo creo que hay que tomarnos las cosas con seriedad y revisar la vulnerabilidad en la que estamos todos en el territorio".