Es caudal ecológico variable clave de la sustentabilidad en BC: CIGA

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Tijuana, Baja California, abril 21.- El caudal ecológico es una variable elemental de la sustentabilidad y debe implementarse como política pública en Baja California, para así garantizar la protección de ecosistemas y de la biodiversidad, dijo el ingeniero José Carmelo Zavala Álvarez, director del Centro de Innovación y Gestión Ambiental Señaló que la Norma Mexicana 159 define al caudal ecológico como la cantidad, calidad y variación del gasto o de los niveles de agua reservada para preservar servicios ambientales, componentes, funciones, procesos y la resiliencia de ecosistemas acuáticos y terrestres que dependen de procesos hidrológicos, geomorfológicos, ecológicos y sociales. "Es la cantidad, calidad y frecuencia del agua que necesita un ecosistema para funcionar, se determina cuánta agua requiere el medio ambiente para mantener el equilibrio ecológico entre los elementos de un ecosistema; así como el agua es vital para el metabolismo humano, también lo es para el metabolismo de la tierra, en cuencas hidrológicas", comentó. Esto implica, dijo citando la norma, que además de proveer agua para los usos doméstico, público urbano, pecuario y agrícola, es posible mantener caudales provenientes tanto del escurrimiento, como de las descargas de los acuíferos para la conservación de ríos perennes, intermitentes y efímeros, así como de los lagos, lagunas y humedales. "En el Río Colorado, el Río Tijuana, en San Quintín, en los arroyos que bajan en Santo Domingo, en Santo Tomás, los arroyos que bajan hacia el valle de San Quintín, serían unos conceptos muy valiosos, para la restauración del Valle de Guadalupe; determinar y respetar el caudal ecológico en estas cuencas sería una política pública muy importante", enfatizó. Zavala Álvarez añadió que no siempre se respetan los límites de las cuencas hidrológicas ni se delimitan adecuadamente, sino que son fragmentadas políticamente y se les pone un canal de concreto o una presa, como es el caso del Río Tijuana. El Río Tijuana, expuso, tiene una presa que obstruye el flujo, le pusimos concreto al cauce del río para adelgazarlo, pero eso evita la filtración de agua al acuífero; tenemos descargas de aguas residuales en esa cuenca y luego, en la fragmentación de frontera, drena al norte, lo que nos causa problemas políticos y económicos: "Aquí hablamos de escurrimientos y descargas en un río que es seco, hay escurrimientos cuando llueve, pero son intermitentes, no es un río que mantenga su flujo de agua; habría que pensar cómo funciona el acuífero en el Río Tijuana y cómo dependemos de la cuenca del Río Colorado, que no tiene un caudal ecológico establecido que se respete". Zavala agregó que los usuarios compiten por el agua y a los de aguas arriba no les importa mucho qué cantidad o calidad necesitan los de aguas abajo, de manera que es una guerra silenciosa y la mayor víctima es el ecosistema, porque no dice nada, hasta que se colapsa o empieza a tener problemas. Al comparar los Informes Planeta Vivo 2006 y 2024 del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), alertó que el de 2006 reportaba que el índice de especies en ecosistemas de agua dulce en el mundo se redujo en cerca del 28% entre 1970 y 2003, mientras que el de 2024 reportó una reducción del 85% entre 1970 y 2020. Según el informe de 2024, el descenso en este índice refleja la creciente presión ejercida sobre los hábitats y las especies de agua dulce, como los peces de agua dulce, que se ven amenazados por alteraciones de su hábitat que pueden bloquear rutas migratorias vitales. Afirmó que ese 85% indica que algo se está haciendo mal, porque se están perdiendo de manera acelerada y exponencial las especies en los ecosistemas de agua dulce, por lo que es urgente replantear el problema público, considerando también las prioridades actuales. Un río sano y natural refleja lo que somos como sociedad, sostuvo, hay que voltear a nuestros ríos y recuperarlos en México, como en su momento lo hicieron en Europa, porque en Europa era una cloaca y en Estados Unidos le tirabas un cerillo a los ríos y se prendían. “Tenemos que recuperar la variabilidad y la conectividad natural de nuestros ríos, no como un usuario más del agua, sino como un proveedor de la agricultura, de actividades para medios de subsistencia, del agua para nuestro consumo, para las actividades económicas o para la gestión de riesgos, pero necesitamos ser más inteligentes”, concluyó.