Tijuana, Baja California, octubre 13.- Bastaron tan solo unos cuantos días de lluvia en Baja California, para dejar al descubierto una realidad indignante que los discursos oficiales pretenden encubrir y que miles de tijuanenses, principalmente, sufren en cada temporada de lluvias. Mientras las autoridades se apresuran a declarar "saldo blanco" o minimizar los estragos, la realidad en las calles es contundente: avenidas colapsadas por inundaciones, cientos de vehículos varados y decenas de viviendas destrozadas debido a la precariedad de las zonas y los materiales con que fueron erigidas, ya sea si hablamos de madera reciclada, de adobe o de quienes viven en laderas, en zonas de riesgo que no fueron reubicados oportunamente. El Movimiento Antorchista Nacional señaló en un comunicado que más allá del agua y el lodo, esta contingencia expone el histórico y criminal abandono gubernamental en materia de obra pública e infraestructura pluvial, ya ni qué decir de pavimentaciones o guarniciones, por donde les tocara pasar a los transeúntes. El texto detalla que: "En ciudades como Tijuana, la cobertura del drenaje pluvial no alcanza ni el 30% de la zona urbana, dependiendo casi en su totalidad de desarenadores obsoletos y de redes de alcantarillado sanitario que, colapsadas por la saturación de lluvia, generan constantes desbordamientos de aguas residuales en las colonias populares. En Mexicali y el municipio de San Quintín, la carencia de colectores pluviales transforma los caminos en lagunas intransitables, paralizando el tránsito social y productivo, es inimaginable hablar de avenidas importantes pavimentadas o de, mínimamente calles en buen estado, pues los sanquintinense, en temporada de lluvias, viven bajo el lodo. "Esta misma negligencia e incapacidad de gestión se repite durante las contingencias climáticas por altas temperaturas. En Mexicali y Tijuana, donde los termómetros superan los 45 °C en verano, la respuesta del gobierno no es resolver las deficiencias del sistema educativo, sino la vía fácil: suspender las clases. En lugar de invertir en la modernización de planteles e instalar sistemas de aire acondicionado y acondicionamiento térmico en el 100% de las escuelas públicas de todos los niveles educativos, se sacrifica el derecho a la educación de la juventud, afectando a un sistema ya de por sí golpeado por el rezago pedagógico, "apostando más al sector privado" y eso se deja ver en los grandes proyectos destinados para "algunos". "Ante esta crisis sistemática, nuestra Organización insiste con firmeza en su proyecto de nación, con cuatro ejes que garantizan el bienestar, no solo en materia de salud, educativa, sino de bienestar sociale, es decir que se garanticen obras públicas de fondo, destinadas prioritariamente a los sectores más vulnerables. Invertir en colectores, pavimentación hidráulica, drenaje pluvial y equipamiento escolar no es un favor; es una obligación del Estado para prevenir catástrofes y garantizar condiciones de vida dignas a las familias trabajadoras. "No es una casualidad que los más golpeados ante cada lluvia o golpe de calor sean siempre los obreros, jornaleros y trabajadores informales. Según datos oficiales del INEGI y CONEVAL, en Baja California existen más de 800 mil personas en situación de vulnerabilidad por carencias sociales, de las cuales cientos de miles habitan en viviendas con rezago de edificación o con deficiencias en materiales de techos y muros. "La precaria situación económica de las familias las empuja a asentarse en zonas de alto riesgo hidrológico y geológico —como laderas de cerros en Tijuana o cauces de arroyos en San Quintín— y a construir sus hogares con desechos o materiales frágiles incapaces de soportar la embestida de las tormentas. "La situación en nuestro país no mejora; al contrario, la brecha de desigualdad se profundiza. En México, el 10% más rico de la población concentra más de la mitad de la riqueza nacional, mientras que la inmensa mayoría solo cuenta con la fuerza de sus manos para trabajar y generar esa misma riqueza de la que se le despoja. "En el Movimiento Antorchista Nacional llevamos más de cinco décadas luchando de manera organizada contra la pobreza. Sin embargo, los hechos demuestran que las soluciones superficiales no bastan. Para erradicar de raíz la marginación y la vulnerabilidad ante los desastres naturales, es necesario que el pueblo trabajador tome el poder político en sus manos y construya un gobierno popular. Solo mediante un cambio profundo en el modelo económico —que redistribuya la riqueza, impulse la obra pública social y garantice vivienda e infraestructura digna— lograremos una sociedad más justa, donde la clase que produce todo el valor de nuestro país deje de sufrir las consecuencias del olvido gubernamental", concluye.