Ola de crueldad contra gatos en Baja California enciende alertas

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Los Abogados Animalistas México y la Confederación por los Derechos de los Animales en México denunciaron en un comunicado una ola de crueldad contra los gatos en Baja California que encendió alertas por violencia y salud y mental En un comunicado denunció lo siguiente: Los recientes casos de gatos encontrados asesinados, mutilados y víctimas de violencia extrema en distintos municipios de Baja California no pueden seguir siendo vistos como hechos aislados o simples actos de “maltrato animal”. Estamos frente a conductas profundamente violentas que reflejan crueldad, descomposición social y posibles perfiles de riesgo que deben atenderse con absoluta seriedad. La violencia ejercida contra seres vulnerables, indefensos y sintientes representa una alarma social que no debe minimizarse. Diversos estudios criminológicos y especialistas en conducta han advertido durante años la relación existente entre la violencia contra animales, los trastornos conductuales, la agresividad progresiva y otras formas de violencia interpersonal. Ignorar estas señales es irresponsable. Detrás de cada animal violentado hubo miedo, dolor y sufrimiento. Eran vidas vulnerables que dependían completamente de la compasión humana… y encontraron crueldad. No podemos permitir que estas escenas se normalicen ni acostumbrarnos a vivir entre actos de brutalidad. Es urgente que las autoridades fortalezcan: ✔ la investigación de estos hechos, ✔ la judicialización y sanción de los responsables, ✔ los mecanismos de prevención de violencia, ✔ y que las universidades e instituciones académicas refuercen sus mecanismos de evaluación, seguimiento y control en carreras como medicina, psicología, criminología y áreas afines, para detectar perfiles de riesgo y evitar que personas con conductas violentas o crueldad extrema normalizada lleguen a espacios profesionales desde donde puedan representar un peligro para otros seres vivos y para la sociedad. La violencia extrema contra animales también es un problema de seguridad pública, salud mental y prevención social del delito. La indiferencia nunca puede ser la respuesta, concluye.