Cournot, la ley de la demanda y el supuesto de ceteris paribus

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Antoine-Augustin Cournot, una de las mentes más originales que hayan atacado la teoría económica, llevó una vida llena de tragedias y desengaños. Nacido en 1801 en la Haute-Saóne (Francia), Cournot recibió su formación inicial en escuelas locales, antes de ingresar en la Ecole Normale de París a la edad de veinte años, en cuya institución siguió estudios matemáticos. Durante su juventud, Cournot dio rienda suelta a su apetito insaciable por los libros (científicos y de todo tipo), a pesar de un amenazador (y finalmente cumplido) presentimiento de ceguera inminente. Cuando la Ecole Normale se disolvió, Cournot permaneció en París, donde, después de un período de relativa pobreza, consiguió trabajo como secretario de uno de los generales de Napoleón, el mariscal Gouvion Saint-Cyr. Terminó su doctorado (en la Universidad de París) durante este período (de 1823 a 1833) y entró en contacto con los intelectuales más importantes de su tiempo, muchos de ellos científicos físicos e ingenieros. Durante su etapa de estudiante universitario, Cournot publicó varios artículos matemáticos, así como las memorias militares de su patrón. Los textos de Cournot sobre matemáticas atrajeron la atención del gran físico y estadístico Poisson, que le ayudó a asegurarse una posición como profesor de matemáticas en Lyon, en 1834. Aquí, Cournot enseñó cálculo diferencial y completó el trabajo inicial sobre su libro de probabilidades (Exposition de la théorie des chances et des probabilités). Al año siguiente, Cournot fue designado superintendente escolar de Grenoble, y en el curso de unos pocos meses asumió las responsabilidades adicionales de inspector general de Educación (sucediendo a Ampère, que todos los estudiantes de la ciencia eléctrica conocen). En 1838, Cournot se casó y también publicó su trabajo seminal sobre microeconomía, Recherches sur les principes mathématiques de la théorie des richesses (Investigaciones acerca de los principios matemáticos de la teoría de las riquezas). También fue nombrado inspector general de educación volante, con base en París. Sus problemas de la vista obligaron a Cournot a permanecer durante un año en Italia, en 1844. Después se convirtió en superintendente de la Academia de Dijon en 1854, donde permaneció hasta su retiro en 1862. Durante este período y durante su retiro en París, Cournot continuó publicando libros sobre filosofía social y sobre cuestiones económicas. Probablemente como resultado de su pérdida gradual de la vista, el carácter de su trabajo experimentó cambios. Sus dos últimos libros de economía, Principes de la théorie des richesses y Revue sommaire des doctrines économiques, publicados en 1863 y 1877, respectivamente, no emplean matemáticas para tratar las cuestiones económicas, y no añaden nada significativo al trabajo original de Cournot sobre teoría económica (Recherches). Cournot murió repentinamente en 1877, pero, tristemente, casi nadie tuvo noticia de su trabajo sobre teoría económica, con unas pocas excepciones importantes, como la de Léon Walras. Probablemente se hubiese visto un tanto agradablemente sorprendido al contemplar el curso del análisis microeconómico en el periodo posterior a 1877, porque su impacto e influencia impregnaron el mismísimo núcleo de la teoría económica moderna. Ideas de Cournot sobre el método Las ideas de Cournot sobre el método propio de la economía política son de gran importancia para valorar su papel en el desarrollo de la teoría Uno de los grandes logros de Cournot fue haber descubierto la ley de la demanda (loi de débit). Como la mayoría de estudiantes sabe, la ley de la demanda afirma que la cantidad demandada es una función del precio, o D = F (P). La cantidad demandada se refiere, por supuesto, a una serie de otras variables (renta, riqueza y otras por el estilo), pero se supone que éstas son constantes cuando se determina la lista de demanda individual. Cuando una de las variables distintas del precio se modifica, se desplaza toda la curva de demanda, lo que conlleva una variación en la demanda. Un cambio en la cantidad demandada se produce cuando cambia el precio, permaneciendo constantes todos los demás determinantes. Cournot comprendió perfectamente el valor del análisis bajo el supuesto de ceteris paribus, es decir, «permaneciendo igual todo lo demás». Esto es evidente en sus Principes de la théorie des richesses, cuando observó que la ley de la demanda: “... descansa esencialmente sobre la población, la distribución de la riqueza, el bienestar general, los gustos, los hábitos de consumo de la población, la multiplicación de los mercados, la extensión del mercado resultante de las mejoras del transporte. T odas estas condiciones relativas a la demanda permanecen iguales; si suponemos que cambian las condiciones de la producción (es decir, que los costes aumentan o disminuyen, que los monopolios se restringen o suprimen, que los impuestos aumentan o se reducen, que la competencia extranjera se prohíbe o se permite), los precios variarán, y las correspondientes variaciones en la demanda, suponiendo que los precios de hecho hayan subido, servirán para la construcción de nuestras tablas empíricas. Si, p o r el contrario, los precios cambian porque ha cambiado la propia ley de la demanda, debido a un cambio en las causas que ya no tienen influencia en la producción, sino en el consumo, la construcción de nuestras tablas será imposible, porque ellas tienen que mostrar cómo cambia la demanda en virtud de un cambio en el precio y no en virtud de otras causas”. (Texto tomado de Historia de la Teoría Económica y de su Método, tercera edición; Robert B. Ekelund, Jr. Universidad de Auburn; Robert F. Hébert Universidad de Auburn, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Barcelona).