Colapso en Ormuz: 77 millones de barriles de petróleo varados en el lugar más peligroso del mundo

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Madrid, España, marzo 3 (El Economista.es).- En el tablero de ajedrez geopolítico en el que se ha convertido el mundo, el papel de los peones ha correspondido a los grandes buques petroleros y metaneros. Lejos de toda actualidad durante años salvo por esporádicos accidentes marítimos, ahora estas piezas están siendo la avanzadilla de las grandes manos que mueven los resortes internacionales. Y como toda avanzadilla en una guerra, también son las primeras víctimas. Hasta un centenar de buques cisterna se encuentran a la espera de lo peor a las puertas del más peligroso ojo del huracán ahora mismo en el planeta: el Estrecho de Ormuz. De sobra se ha explicado la importancia de esta estrecha vía marítima de poco más de 30 kilómetros de ancho. Es la arteria por la que circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y también de gas natural licuado (GNL). El grueso de las exportaciones de los cruciales productores de la zona tiene que pasar por ahí. Hasta 21 millones de barriles diarios discurren por esas aguas. Jugando esa baza, el régimen de Teherán ha amenazado constantemente con taponar por la fuerza esa vía y así tener un 'arma' a su favor en cualquier enfrentamiento internacional. Ahora, cuando las hostilidades se han desatado del todo con EEUU e Israel, Irán asegura que mantiene cerrado el estrecho y ha amenazado con "incendiar" cada buque que pase por ahí. Desde Washington se ha negado este cierre 'de facto', pero la incertidumbre es suficiente para que las aseguradoras se hayan quitado de en medio, las tripulaciones tengan miedo y las navieras opten por la prudencia. El tapón generado puede ser único. Ver Más La multinacional Voltan compra la compañía gallega Garaysa para impulsar su crecimiento Una auténtica constelación de buques petroleros rebosantes de carga se encuentran atracados en el Golfo Pérsico después de que los ataques cerca del citado estrecho hayan cerrado prácticamente la vía marítima, lo que ha trastocado la logística regional, ralentizado las exportaciones y amenazado la producción a corto plazo. Según los datos de seguimiento de buques de Kpler, al menos 40 superpetroleros, o VLCC por las siglas en inglés de Very Large Crude Carriers, cada uno con una capacidad de unos dos millones de barriles de petróleo, se encuentran actualmente parados en el Golfo. Varios armadores y capitanes trasladan que están esperando a que la situación de seguridad se aclare antes de intentar atravesar el estrecho. Las principales compañías navieras también han aconsejado a los buques que se refugien en el lugar. "Es probable que las ineficiencias aumenten a raíz de los recientes acontecimientos, ya que esperamos que los armadores adopten una actitud de espera", escriben en una nota recogida por Bloomberg los analistas de Fearnley Securities Fredrik Dybwad y Sigurd Gjone Gabrielsen. Más de la mitad de las mayores compañías de seguros marítimos del mundo también han suprimido los seguros de riesgo de guerra para los buques que entran en el Golfo. La amenaza de Irán no es solo verbal. Al menos tres buques habían sido atacados hasta este lunes. El resultado es que el estrecho que conecta a algunos de los mayores productores del mundo con sus compradores está impracticable. En las últimas 24 horas, solo un puñado de grandes petroleros parecen haber salido de la vía navegable. Según los datos de seguimiento de buques, solo dos petroleros iraníes sancionados por EEUU parecen estar a punto de entrar. 'Desaparecer', una peligrosa alternativa El recuento de todos los tránsitos realizado por la plataforma de seguimiento de buques Vortexa muestra que solo cuatro superpetroleros transitaron el 1 de marzo, frente a los 22 del día anterior. El número real de buques atrapados en el Golfo Pérsico podría ser aún mayor si se tienen en cuenta los petroleros pequeños. Muchos buques optan por apagar sus señales de transpondedor para 'desaparecer' y limitar el riesgo, mientras que el bloqueo de señales complica los esfuerzos de seguimiento. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC), un grupo consultivo naval multinacional que se centra en la región, ha elevado su nivel de alerta de seguridad al máximo, "crítico", citando "ataques confirmados con misiles y drones contra múltiples buques comerciales en el golfo de Omán, las proximidades de Musandam y las aguas costeras de los Emiratos Árabes Unidos". Según el JMIC, un petrolero con bandera estadounidense, el Stena Imperative, ha sido alcanzado por proyectiles. Como muestra de lo incierta que se ha vuelto la situación, el JMIC ha declarado que un petrolero que anteriormente se había catalogado como siniestrado, el Sea La Donna, ya no se considera afectado. Los registros de bandera -autoridades que garantizan que los buques cumplan con la legislación internacional- también han dado la voz de alarma, informa Bloomberg. Los registros de Liberia y las Islas Marshall, que son el primero y el tercero más grandes del mundo, respectivamente, han ordenado a los buques que cumplan con el más alto nivel de seguridad, lo que significa que deben suspenderse las operaciones de carga. El colapso del tráfico ya está afectando a los países importadores, pero en última instancia también podría amenazar a los productores. Con un almacenamiento limitado y pocos buques vacíos disponibles en el Golfo, los productores podrían ver cómo se llenan los tanques si la crisis se prolonga durante semanas, y verse obligados a suspender la producción. Los analistas de JPMorgan & Chase estiman que un cierre efectivo de más de 25 días podría obligar a detener la producción. Al lado contrario, las refinerías asiáticas ya contemplan recortes de entre el 20% y el 30% de la producción al calcular que pronto no les llegará el crudo. Más allá del petróleo, lo ocurrido también alcanza a los buques metaneros cargados de GNL, especialmente desde Qatar, el segundo mayor exportador mundial, cuyos envíos deben pasar por el estrecho para llegar a los compradores de Asia y Europa. Varios buques portacontenedores también se han detenido o han dado media vuelta durante el tránsito. La preocupación también se ha extendido al Mar Rojo, donde la milicia hutí con base en Yemen ha estado atacando con proyectiles a buques mercantes. Algunas de las mayores navieras de contenedores del mundo están desviando sus buques para evitar esta otra arteria clave, después de que los hutíes, respaldados por Teherán, amenazaran con reanudar los ataques contra los buques de carga en la zona. Un asedio que ya trastocó las cadenas de suministro hace un par de años. 77 millones de barriles varados Las diferentes casas de análisis hacen su valoración. Desde Danske Bank se estima que esta parálisis ha dejado 77 millones de barriles de petróleo varados en unos 150 petroleros en el golfo Pérsico. "Las interrupciones han tensado aún más las cadenas de suministro mundiales, lo que ha llevado la tarifa de flete de referencia a un máximo histórico, duplicándose desde el viernes. Las tarifas diarias de flete de los petroleros de GNL subieron más de un 40% el lunes tras la interrupción de la producción de Qatar, lo que amplificó las preocupaciones sobre la escasez de energía", constatan desde el servicio de análisis del banco nórdico. Los armadores e intermediarios exigen más de 200.000 dólares al día por los buques cisterna de GNL en la cuenca atlántica, aproximadamente el doble de lo que pedían menos de un día antes, tras tener que cortar ayer Qatar su producción tras ser atacada. "La congestión de petroleros, la reprogramación de cargamentos, las restricciones de los seguros y los retrasos en los puertos crearían un retraso logístico que podría tardar varias semanas en resolverse. En consecuencia, el mercado valoraría el riesgo de una interrupción prolongada hasta que se reabran oficialmente las vías de tránsito", ponderan desde el equipo de materias primas de Société Générale. Sin embargo, matizan desde el banco francés, "es probable que EEUU sea capaz de eliminar la capacidad de Irán para mantener el cierre del estrecho, aunque le resultará más difícil eliminar el riesgo de ataques puntuales por parte de Irán o de grupos aliados, dada la amplia gama de posibles objetivos en toda la región". "El cierre del estrecho supondría un grave autosabotaje económico para Irán, ya que las exportaciones de petróleo y gas del país, vitales para generar ingresos, dependen precisamente de esa vía marítima para llegar a mercados clave como China y la India", ponen también sobre la mesa. "La situación sigue siendo incierta en medio de la confusión inicial de la guerra, pero es probable que las alteraciones en el tránsito por el Estrecho de Ormuz persistan a corto plazo. Las restricciones de los seguros y la suplantación de GPS están impidiendo actualmente el paso, lo que reduce la necesidad de Irán de emplear su capacidad militar para interrumpir los flujos en el momento de redactar este artículo. Irán se reserva la opción de recurrir a tecnologías disruptivas de bajo coste, como las utilizadas por los hutíes en el Mar Rojo", señalan desde BCA Research. Este episodio difiere de la guerra de 12 días del año pasado, durante la cual Israel paralizó a los aliados de Irán. "Irán se encuentra ahora acorralado y propenso a arremeter contra toda la región", explican desde la firma de análisis canadiense, cuyos estrategas no descartan un segundo escenario que implique un cierre prolongado o de varios años del estrecho, lo que requeriría ajustes en la infraestructura y el ejército para redirigir los flujos de energía. "Aunque consideramos que este escenario es menos probable en la actualidad, sigue siendo una posibilidad, sobre todo teniendo en cuenta que la decapitación del régimen ha dejado a algunas células del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán más aisladas e independientes", concluyen.