Berlín, Alemania, abril 2.- Alemania necesita con desesperación trabajadores cualificados, pues la llamada "generación del baby boom" se empieza a jubilar y dejará el mundo laboral en los próximos años. Las bajas tasas de natalidad del país han determinado que no haya manos y cerebros suficientes para suplir a los que se retiran. Los economistas del Instituto de Investigación sobre el Empleo (IAB) de Núremberg estiman que Alemania debe atraer a 300.000 trabajadores calificados todos los años, solo para mantener el statu quo. Si esos trabajadores no llegan, los alemanes tendrán que trabajar más horas, jubilarse con más años o sencillamente ser más pobres, dice a DW el investigador del IAB Michael Oberfichter. Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania vivió una etapa que se conoce como "el milagro económico". En las décadas de 1950, 1960 y 1970, la economía creció tanto que el país requirió de la presencia de trabajadores extranjeros para satisfacer la demanda. Por ello, Alemania firmó acuerdos oficiales de contratación con países como Italia, Grecia y Turquía, para de este modo asegurar el flujo constante de trabajadores. Hasta 1973, cuando esta política fue eliminada, 14 millones de personas habían llegado a Alemania a trabajar. A los recién llegados se les conocía como "Gastarbeiter", es decir trabajadores invitados, ya que el Gobierno supuso que se marcharían después de trabajar unos años. Pero muchos se quedaron e hicieron sus vidas en su nuevo hogar. Impedimentos burocráticos Hoy, pese a que Alemania vuelve a necesitar trabajadores, los migrantes se enfrentan a numerosos obstáculos. A Zahra, originaria de Irán, inicialmente no se le permitió trabajar tras haber completado en Alemania sus estudios universitarios. "Pasó casi un año hasta que pude conseguir una cita para cambiar mi visa de estudiante por una de trabajo", dice a DW. Aunque Zahra habla alemán con fluidez, imparte clases en universidades y trabaja en investigación, no se le ha concedido un permiso permanente y tiene que reportarse con las autoridades cada vez que cambia de empleo. "A veces me pregunto si quiero vivir aquí", dice, cuestionándose si no debió irse a Canadá como hicieron algunos de sus amigos, quienes ya obtuvieron la ciudadanía de ese país mientras ella en Alemania sigue esperando. Björn Maibaum, un abogado especializado en derecho migratorio, explica a DW que lo que le ocurre a Zahra no afecta solo a los extranjeros. "Lamentablemente ocurre lo mismo en toda Alemania", señala, en referencia al exceso de burocracia. Para él, el principal problema, en este caso, es la falta de personal en las autoridades migratorias, lo que hace que los solicitantes deban esperar meses o años para ver cumplidas sus demandas. Publicidad Trabajadores cualificados y refugiados Según las cifras más recientes de la Oficina Alemana de Migración y Refugiados, alrededor de 160.000 extranjeros con permiso de residencia se consideran trabajadores cualificados. Sin embargo, la oficina también se encarga de gestionar las solicitudes de asilo de los millones de refugiados que han llegado a Alemania en los últimos años debido a conflictos como los de Siria y Ucrania. El problema es que la falta de digitalización hace que la burocracia alemana sea lenta. El fuerte aumento del número de refugiados y la incapacidad del Estado para incorporarlos al mercado laboral ha generado un creciente descontento con la política migratoria entre la ciudadanía, impulsando el apoyo al partido de ultraderecha Alternativa para Alemania.