Japón: Ajustes silenciosos al empleo en el sector tecnológico y manufacturero

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Tokio, Japón, noviembre 8.- La multinacional japonesa Olympus Corporation, reconocida mundialmente por su tecnología óptica y médica, anunció este jueves que recortará aproximadamente 2.000 puestos de trabajo en Japón y el extranjero, lo que representa alrededor del 7 % de su plantilla global. El anuncio ha generado sorpresa en los círculos empresariales: la medida llega en un contexto de buenos resultados financieros, lo que la prensa local ha descrito como una literalmente, reestructuración con números negros o “despido en tiempos de ganancias”. Contexto empresarial Olympus ha registrado beneficios operativos sólidos en los últimos ejercicios, impulsados por la demanda global de sus equipos endoscópicos y sistemas médicos de alta precisión. Sin embargo, la empresa busca reorientar su estructura de costos y aumentar la eficiencia de sus operaciones en mercados donde la competencia y el encarecimiento de la mano de obra presionan los márgenes. Según la propia compañía, la decisión forma parte de un plan de optimización global a mediano plazo, centrado en automatización, digitalización de procesos y concentración en áreas de mayor rentabilidad. La reducción de personal afectará tanto a oficinas administrativas en Japón como a subsidiarias internacionales. Marco legal y laboral En Japón, los despidos masivos —incluso cuando una empresa tiene beneficios— están sujetos a un riguroso marco jurídico. El Artículo 16 de la Ley de Contrato Laboral establece que la terminación del empleo debe tener una “razón objetivamente razonable” y ser “socialmente adecuada”. La ética extraviada Por lo tanto, una “reestructuración en negro” solo se considera legal si cumple con las llamadas “cuatro condiciones del despido económico”: 1. Necesidad económica real – aunque en este caso la rentabilidad pone esto en duda. 2. Esfuerzos previos para evitar despidos, como reubicación interna o jubilaciones voluntarias. 3. Transparencia en los criterios de selección del personal afectado. 4. Adecuada comunicación y negociación con los empleados o sindicatos. Si alguno de estos puntos se incumple, los despidos podrían ser impugnados judicialmente por los trabajadores, algo que ha sucedido en casos anteriores de grandes corporaciones que realizaron ajustes durante periodos de bonanza. Análisis y repercusiones El caso de Olympus se suma a una nueva ola de “ajustes silenciosos” que atraviesan el sector tecnológico y manufacturero japonés. Expertos en recursos humanos advierten que este tipo de estrategias —buscar eficiencia a costa del empleo estable— reflejan un cambio cultural: el paso del modelo de empleo vitalicio hacia una lógica global de flexibilidad. Para los trabajadores, especialmente en Japón, donde la identidad profesional se vincula estrechamente al lugar de trabajo, el impacto psicológico y social puede ser profundo. Los sindicatos ya han manifestado preocupación por la tendencia de empresas rentables que despiden personal sin crisis financiera real, lo que podría generar tensiones en la opinión pública.