Londres, Inglaterra, mayo 21.- La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido este jueves de que el mercado del petróleo podría entrar en una “zona roja” en los meses de julio o agosto, en un contexto marcado por el agotamiento de reservas y el aumento de la demanda de crudo asociado a la temporada de viajes de verano. El director de la AIE, Fatih Birol, ha alertado de la posible escasez de petróleo durante un evento organizado por el think tank británico Chatham House. El inicio de la temporada de viajes de verano se acerca mientras que todavía no se ha resuelto el bloqueo del estrecho de Ormuz, el paso estratégico por el que circulaba una quinta parte del crudo mundial hasta que comenzase el conflicto de Oriente Próximo. Las conversaciones de EEUU e Irán no llegan a una conclusión positiva y el mercado está cada vez más tensionado. Para la AIE, la clave para aliviar las tensiones pasa por la reapertura de Ormuz. La agencia ha activado medidas como la liberación de reservas (el 11 de marzo pasado los 32 países miembros de la AIE liberaron 400 millones de barriles de petróleo) y la publicación de recomendaciones para distintos sectores económicos, pero Birol ha reconocido las limitaciones de estas actuaciones: “Todas las medidas juntas no son la solución al problema. La solución más importante es la apertura total e incondicional del estrecho de Ormuz”. El dirigente ha recurrido a una metáfora para ilustrar la gravedad de la situación: “Si no se abre (Ormuz), estas reservas que tenemos se agotan. Si tienes dinero en el bolsillo y no tienes ingresos, puedes gastar, gastar y gastar, pero eso tiene un límite. Estamos llegando al final”. Una crisis equiparable a las grandes conmociones energéticas El director de la AIE ha calificado en varias ocasiones la coyuntura actual como la crisis energética más grave registrada, situándola al nivel de las tres grandes crisis de las últimas cinco décadas: las petroleras de los 70 y la ocasionada por la invasión rusa de Ucrania. “Hasta ahora, hemos tenido tres grandes crisis energéticas: la de 1973, la de 1979, dos grandes crisis petroleras, y la de 2022 (...) esta crisis es mayor, diría que mucho mayor, que las tres crisis históricas juntas”, ha afirmado. Según los datos de la AIE, el impacto económico de aquellas crisis no supera los efectos que están experimentando actualmente los mercados de petróleo y gas. Además, el bloqueo en Ormuz no solo afecta al crudo, sino a otras materias primas esenciales. “Una enorme cantidad de materias primas vitales transitaban por el estrecho de Ormuz, como fertilizantes, productos petroquímicos, helio y azufre, y esto tendrá importantes repercusiones para el mundo, para la economía y para muchos países, especialmente los del mundo en desarrollo y emergente”, ha recordado Birol. En este escenario, la evolución del suministro energético global durante los próximos meses dependerá en gran medida de la situación geopolítica en Oriente Próximo y de la capacidad de reactivar los flujos comerciales a través de una de las arterias clave del comercio mundial.