'La pelota vuelve a casa, ¿y nuestros hijos cuándo?': Colectivos

foto-resumen

Ciudad de México, junio 9.- Organizaciones de derechos humanos, ambientales y sociales aprovecharon la atención internacional que generará la Copa Mundial de Futbol 2026 para exigir que no se invisibilicen las desapariciones, la migración, la violencia, los desplazamientos forzados y la crisis ambiental. Como parte de una acción realizada en la Estela de Luz, en la Ciudad de México, activistas desplegaron una manta con mensajes relacionados con estas causas bajo la consigna de que “el mundo está viendo”, en referencia a la mirada internacional que acompañará al torneo. Mina Ruiz, integrante del Movimiento Nacional por Nuestros Desaparecidos en México y madre buscadora, señaló en Aristegui en Vivo que la exigencia central es que exista “justicia para todos” y sostuvo que los derechos humanos deben colocarse por encima de los intereses económicos vinculados al evento deportivo. “Lo que está en juego no es sólo la pelota, es la vida, la integridad y la dignidad de las personas”, afirmó. Ruiz denunció que las familias de personas desaparecidas han enfrentado durante años estigmatización institucional y social. Explicó que ese señalamiento ha dificultado la solidaridad ciudadana hacia quienes buscan a sus familiares. “Como nos estigmatizan de delincuentes, la sociedad civil no se siente con la obligación moral de ayudarnos a buscar”, dijo. La integrante del movimiento recordó que lleva 15 años buscando a su hijo y cuestionó que existan recursos para distintos proyectos, mientras las víctimas continúan enfrentando carencias. “Hay dinero para todos, para los mundiales, para los murales, pero no hay para las víctimas”, expresó. En ese sentido, vinculó la campaña mundialista con la crisis de desapariciones que vive el país. “Para ellos es muy importante su eslogan de la pelota vuelve a casa. ¿Y nuestros hijos cuándo van a volver a casa? ¿Cuándo les va a preocupar los más de 134 mil que no han vuelto a casa?”, planteó. Ruiz consideró que la dimensión del problema debería ocupar un lugar prioritario en la agenda pública. “No somos dos o tres, ni siquiera somos los 43. Somos más de 134 mil que deberían estar en la conciencia de nuestros gobiernos”, señaló. Respecto a las expectativas sobre la movilización, reconoció tener “bastante poca fe” en la respuesta gubernamental y dirigió su mensaje principalmente a la sociedad. “Yo más bien apelo a la sociedad civil que nos vea como víctimas de la violencia, no como delincuentes porque no lo somos”, sostuvo. Añadió que las familias continuarán con las labores de búsqueda independientemente del respaldo institucional: “Nosotros vamos a seguir buscando a nuestros desaparecidos, con el gobierno, sin el gobierno, o a pesar del gobierno”.