Durante años el problema financiero de ISSSTECALI no se ha resuelto de fondo. Se han tomado decisiones temporales para contener la presión inmediata, pero la realidad es que el déficit sigue creciendo y la bomba financiera continúa avanzando. Hoy el instituto arrastra un déficit cercano a los 9 mil millones de pesos y lo más preocupante es que la presión ya no recae solamente en el Gobierno del Estado. Desde hace varios años el costo también lo están absorbiendo municipios, organismos estatales y otros poderes, afectando directamente sus finanzas. Y esto sí debe importarnos a todos. En Mexicali, por ejemplo, recursos que pudieron destinarse a pavimentación, infraestructura y servicios públicos han tenido que redirigirse para cubrir parte del déficit de ISSSTECALI. Tan solo el Ayuntamiento ha destinado miles de millones de pesos a ese esfuerzo. Ese dinero dejó de invertirse en necesidades que impactan directamente a la ciudadanía. El problema es que esta estrategia solo ha servido para aplazar una decisión de fondo. Se ha pateado el tema una y otra vez, sin atender la raíz del problema, y eso solo aumenta el riesgo financiero. Si no se actúa con una reforma integral, el reto no solo seguirá creciendo: le va a explotar a la siguiente administración estatal, con consecuencias más graves para las finanzas públicas y para miles de trabajadores y pensionados que dependen del instituto. Los temas estructurales no pueden seguir resolviéndose con medidas temporales. Se necesita voluntad, visión de largo plazo y una reforma seria que garantice viabilidad financiera sin seguir comprometiendo recursos que también necesita la ciudadanía. SSSTECALI necesita una reforma de fondo. Esta es nuestra propuesta. El debate sobre ISSSTECALI ya no puede quedarse en reconocer el problema. Baja California necesita una reforma de fondo que garantice viabilidad financiera, certeza para los trabajadores y un sistema transparente que responda a la realidad actual. Esta discusión debe involucrar al Poder Ejecutivo, al Poder Legislativo y a los sindicatos. Es momento de construir una propuesta seria y responsable que piense en el presente, pero también en el futuro del sistema. La prioridad debe ser proteger a quienes ya cumplieron con su trabajo y esperan una jubilación digna, respetando sus derechos y garantizando atención médica de calidad. Pero también es necesario corregir lo que por años se ha dejado crecer: abusos, privilegios y falta de transparencia en los procesos de jubilación y pensión. Los trabajadores merecen reglas claras, sin tráfico de influencias y con igualdad de condiciones para todos. Parte de la solución también pasa por separar el sistema de pensiones del sistema de salud. Hoy la presión financiera de uno termina afectando al otro, debilitando ambos servicios y dejando al instituto en una condición cada vez más complicada. Además, es indispensable modernizar el modelo para que responda a las nuevas condiciones demográficas y laborales, garantizando sostenibilidad en el largo plazo y evitando que el problema siga trasladándose de administración en administración. ISSSTECALI necesita una reforma técnica, transparente y bien negociada. Una reforma que dé certidumbre a los trabajadores, fortalezca a las instituciones públicas y garantice que el sistema siga siendo viable para las próximas generaciones. No pagar las aportaciones a ISSSTECALI debe considerarse un delito grave Los recursos destinados a ISSSTECALI no son opcionales ni pueden tratarse como una partida que se mueve según la urgencia del momento. Son recursos que pertenecen a los trabajadores y pensionados del servicio público, y por eso su incumplimiento debe tener consecuencias legales claras. Cuando un ayuntamiento o una autoridad deja de pagar sus aportaciones al instituto, el problema no desaparece: se acumula, crece y termina trasladándose a la siguiente administración… y también a la ciudadanía. Por eso es necesario que en la reforma de ISSSTECALI quede establecido con claridad: la omisión en el pago de aportaciones debe considerarse un delito grave. No se puede seguir permitiendo que recursos destinados a pensiones y servicios de salud se desvíen a otros fines sin responsabilidad legal. Porque al final alguien termina pagando esa decisión. Ese dinero sale del presupuesto público y termina afectando obras y necesidades de la ciudad. La reforma debe incluir reglas claras, auditorías permanentes y consecuencias legales para quienes incumplan. No solo para corregir el presente, sino para evitar que el problema siga creciendo a costa de los trabajadores y de los municipios. Cumplir con ISSSTECALI no puede depender de voluntad política. Tiene que convertirse en una obligación respaldada por transparencia, vigilancia y responsabilidad legal