No importa la diferencia entre apagón o interrupción, el punto es que se va la luz. El apagón, la interrupción o los altos picos de voltaje… el efecto es el mismo: la gente se queda sin luz y recibe un mal servicio por algo que está pagando. No es culpa de los ventarrones, los choques o ahora hasta de los “Infinity”. El verdadero problema es una infraestructura eléctrica colapsada y sin inversión suficiente desde hace años. Postes deteriorados, transformadores dañados y subestaciones rebasadas mientras la demanda sigue creciendo por las altas temperaturas y el mayor acceso de las familias a equipos de refrigeración. La discusión no es si técnicamente debe llamarse “apagón” o “interrupción”. La discusión es que miles de familias y negocios se están quedando sin energía antes del inicio del verano. Los mexicalenses no tienen por qué tolerar temperaturas extremas sin un servicio eléctrico confiable. Lo mínimo que se exige es tener la energía por la que sí se está pagando.