“No vamos a endeudar al país”, dijo muchas veces AMLO. Durante la pandemia, en mayo de 2020, aseguró: “Nosotros queremos mantener finanzas sanas, no endeudar, y estamos seguros que vamos a salir si actuamos con eficiencia, con justicia y con honestidad…”. El país ya estaba endeudado y… lo endeudó más: Recibió una deuda de 10.5 billones y la dejó en 17.4 billones. ¿Y en qué se gastó ese dinero? ¿Lo malgastó o lo invirtió? Como presidente, su fuerte nunca fue la transparencia; se presume que, una parte del endeudamiento se fue a “los proyectos gigantescos y ruinosos”, hijos de sus delirios de GRANDEZA que mantienen, y mantendrán por mucho tiempo, hundidas las finanzas del país; la otra parte “la invirtió políticamente”, la utilizó para ganar elecciones. “No me vengan con que la ley es la ley”, comentó alguna vez y, el artículo 73, fracción VIII de la Constitución, se lo pasó por el arco del triunfo: “Ningún empréstito podrá utilizarse sino para la ejecución de obras que directamente produzcan un incremento de inversión pública…”. Malgastó el dinero prestado en proyectos faraónicos que limitaron la capacidad del Estado para impulsar la infraestructura, el crecimiento y el desarrollo económico. Todas sus creaciones empresariales pierden dinero y su operación la subsidia el Gobierno Federal. Por eso estamos como estamos, estancados económicamente y pagando un altísimo costo de las obras hijas de su de la megalomanía; además del costo de un endeudamiento que, en 2026, será de 1.6 billones. Lo trágico es que el gobierno nos endeuda más para poder pagar una deuda que ya supera los 20 billones de pesos. Este año que termina, y primero del gobierno de la presidente Sheinbaum, la deuda pública alcanzó su mayor proporción con respecto al tamaño de la economía, el 54 por ciento del PIB. ¿Cómo terminaron su primer año de gobierno otros presidentes? • 2019, AMLO, 43.3 por ciento del PIB. • 2013, Peña, 38.4 por ciento del PIB. • 2006, Calderón, 27.5 por ciento del PIB. • 2001, Fox, 29.4 por ciento del PIB. El año que entra, se destinará al menos un 13.4 por ciento del presupuesto para pagar el costo de la deuda, muy por encima de lo que se destina a la salud y educación. PARA DARNOS UNA IDEA: Paco, un buen amigo de la Ciudad de México, nos envió una tabla con el gasto en SALUD de los 39 países de la OCDE en 2024. Veamos el porcentaje del PIB de los cinco primeros países: Estados Unidos 17. 2 por ciento del PIB; Alemania 12.3; Austria 11.8; Suiza 11.8; Francia 11.5. Dinamarca, ¡oh Dinamarca!, ocupa el lugar 19, con el 9.4 por ciento del PIB. El Promedio de los países de la OCDE es de 9.3 por ciento del PIB. México ocupaba en 2024 el lugar 38, con una inversión en salud del 5.9 por ciento del PIB. PERO AGÁRRESE En 2025, el gasto en salud representó el 2.5 por ciento del PIB y, 2026, puede ser peor. Por eso nuestro buen amigo nos comenta: “México, penúltimo lugar de gasto en Salud. Lo peor es que de ese gasto la mitad es del bolsillo. Muchas familias viven al día y caen en catástrofe económica por una enfermedad que puede causar gastos impredecibles. Penúltimo lugar y, a punto de ocupar el último, si no es que… ya estamos ahí.