A ver señoras legisladoras, feministas que se pusieron a crear una ley que está resultando un verdadero Frankenstein, ya es momento de ponerle un límite. La Ley de Violencia Política de Género se creó para frenar a acosadores, golpeadores y políticos que impedían a las mujeres competir. No para esto. No para que las mujeres que ostentan el poder castiguen a ciudadanos, caricaturistas independientes; no para usar sus conexiones con un Tribunal Electoral vendido al régimen morenista para que humille a quienes tienen el derecho de ejercer su libertad de expresión. El caso de Itzul Barrera es doblemente cuestionable porque es hija de un periodista que sintió en carne propia la censura: lo secuestraron y la hoy diputada salió a las redes sociales cuando no tenía poder a pedir ayuda. Se le apoyó. Hoy estigmatiza a un monero como violentador. Terrible e indignante y por lo mismo es momento de que ducha ley se modifique. Pero… ¿Qué legisladora se atreverá a darle un manotazo a su monstruo? **** Escritora, fue integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México en 2016.