Colombia elige presidente

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Este domingo 31 de mayo, Colombia va a las urnas para suceder a Gustavo Petro y las encuestas marcan a tres favoritos para la primera vuelta. A la izquierda, Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, el oficialismo, llamado a continuar el proyecto petrista. A la derecha, dos apuestas distintas: Paloma Valencia, del Centro Democrático de Álvaro Uribe, que busca devolverle al uribismo su antigua influencia, y el abogado y empresario Abelardo de la Espriella, quien se presenta como un outsider de mano dura, a quien muchos comparan con Nayib Bukele. Colombia, es la cuarta economía de América Latina, pero no es precisamente un país libre. En el Índice de Libertad Económica 2026 de la Heritage Foundation aparece en el puesto 91 de 184, en la categoría "mayormente no libre". En el Rule of Law Index 2025 del World Justice Project cayó al puesto 95 de 143. En el Democracy Index de The Economist ocupa el lugar 73 de 167, su peor registro desde 2006 y el retroceso más pronunciado de toda la región, a punto de ser degradada de "democracia imperfecta" a "régimen híbrido". Y en la Clasificación de Libertad de Prensa 2025 de Reporteros Sin Fronteras se ubica en 115 de 180. Cuatro termómetros distintos, pero que revelan el deterioro institucional de Colombia, y que no tiene un solo color político. Cepeda ofrece redistribución y más Estado, De la Espriella ofrece cárceles al estilo Bukele y Valencia encarna la seguridad de la vieja derecha. Tres recetas para usar el poder, pero ninguna lo suficientemente distinta. Y que enfrentarán un poder legislativo dividido. Las elecciones legislativas de marzo dejaron un Senado fragmentado. El Pacto Histórico fue la fuerza más votada, con cerca del 23%, seguida del Centro Democrático, con alrededor del 16%, pero ninguna bancada se acerca a una mayoría absoluta. Quien llegue a la Casa de Nariño gobernará en minoría, negociando cada reforma. Y eso, paradójicamente, es la mejor noticia de la jornada: el poder que se reparte es el poder que se contiene. Nuestra historia enseña que los presidentes de turno pueden hacer mucho ruido, para bien o para mal, pero los cambios profundos, esos que mueven a un país en los índices, casi nunca dependen de un solo nombre; dependen de las reglas del juego. ¡Hasta la próxima! ****Directora de FEE Studios.