Al cumplirse dos años de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, es importante hacer un balance desde una perspectiva empresarial, pero también desde la realidad que vivimos en Baja California y particularmente en Tijuana. Un balance serio debe reconocer los avances, señalar los pendientes y, sobre todo, preguntarnos qué podemos hacer para que las oportunidades de México se conviertan en una mejor calidad de vida para nuestras familias Hay algo que considero especialmente importante: hoy existe diálogo con el sector empresarial y eso es algo que hay que valorar, ya que durante en sexenio anterior no existió. En estos ocho meses que llevo al frente de COPARMEX Tijuana he comprobado que dialogar no significa estar de acuerdo en todo. Es tener comunicación constante, sentarnos a resolver los asuntos uno por uno, expresar nuestras preocupaciones y, algo que considero fundamental, quejarnos con propuesta y prestarnos a ayudar cada vez que identificamos un problema. Eso es gobernanza y creo que debemos reconocerlo. En Baja California mantenemos un diálogo permanente con nuestras autoridades. No solamente cuando existe una coyuntura, sino como una práctica constante de gestión. Eso no significa que no tengamos diferencias; significa que entendemos que Gobierno y sector empresarial tenemos responsabilidades distintas y diferencias legítimas, pero un objetivo en común: que a nuestro estado le vaya bien, porque los retos son enormes. Durante muchos años fuimos pioneros en el número de establecimientos IMMEX y construimos una sólida vocación industrial y exportadora. Hoy, sin embargo, nuestra competitividad enfrenta obstáculos reales: los aranceles, la disponibilidad y costo de la energía, el agua, el saneamiento del Río Tijuana, la seguridad pública y una percepción ciudadana de inseguridad que también impacta las decisiones de inversión. A esto se suma un tema que escuchamos constantemente de las empresas: la necesidad de mayor certeza jurídica y de procesos más ágiles y predecibles en trámites y permisos. Pero sería injusto hablar solamente de nuestros problemas. Tijuana es muy noble y cuenta con activos extraordinarios. Tenemos mano de obra calificada, talento, experiencia industrial, infraestructura productiva y una cadena de valor que debemos seguir fortaleciendo. Tenemos, además, una enorme oportunidad en el desarrollo de proveedores. Y no solamente de bienes. También debemos impulsar proveedores de servicios especializados que permitan que las empresas instaladas en nuestra región encuentren aquí cada vez más de lo que necesitan para crecer. Y existe otra oportunidad: el turismo de salud y todo el ecosistema que lo acompaña. Tijuana tiene condiciones excepcionales para convertirse en un referente internacional, pero necesitamos trabajar de manera coordinada para desarrollar todo su potencial. Por eso, después de dos años de Gobierno Federal, mi conclusión no es de blanco o negro. Hay avances que debemos reconocer y pendientes que debemos exigir que se atiendan. México tiene una oportunidad extraordinaria frente a la integración de Norteamérica y la relocalización de cadenas productivas. Baja California, por su ubicación, talento y experiencia, puede ser uno de los grandes protagonistas. Pero para lograrlo necesitamos seguridad, agua, energía, infraestructura y certeza jurídica. Y necesitamos algo más: seguir dialogando. Desde COPARMEX Tijuana seguiremos haciendo nuestra parte: participar, proponer, señalar cuando sea necesario y, sobre todo, sentarnos a la mesa para ayudar a resolver. Imagen: Mexicanos contra la Corrupción.