La futura presidenta tendrá la responsabilidad de decidir entre consolidar la democracia o continuar con la erosión de las instituciones que caracterizó al gobierno saliente. Sheinbaum, como sucesora ideológica del actual presidente, enfrenta la tensión entre seguir las políticas centradas en combustibles fósiles, o innovar hacia un modelo energético sostenible, acorde a su visión como científica. En el ámbito del Poder Judicial, sin mecanismos adecuados, la propuesta impulsada por el presidente López Obrador de elegir jueces y magistrados por voto popular, podría politizar la justicia si no se admite un diseño regulatorio que mitigue los posibles efectos adversos. Todo esto en un contexto financiero cercano al desastre. Estos temas, aunque diversos, se entrelazan en un concepto fundamental: la búsqueda de Claudia Sheinbaum por el equilibrio entre poder y justicia, entre innovación y tradición, entre las decisiones razonadas o las efectistas. ¿Cuál será el paradigma de su gobierno?