“Las personas que fallecieron, fallecieron”: así explicó el doctor Hugo López-Gatell en octubre de 2020, el exceso de mortalidad por la pandemia de COVID-19. Hoy vive en Suiza con cargo a quienes pagan impuestos. El tristemente famoso Doctor Muerte lleva una vida feliz, ganando 215 mil pesos mensuales como jefe de “asuntos de salud” en la Misión de México ante los Organismos Internacionales: sea lo que sea ese cargo. Al encargado de la estrategia de López Obrador para gestionar la pandemia, no le gusta vivir en la legación mexicana. Así que, el 40% de quienes pagan impuestos en México, le cubre 32 mil pesos para la renta en otro sitio. Es la vida que lleva el gestor de la pandemia que mató a 808 mil 619 mexicanos, entre ellos cinco mil 800 entre personal de la salud. Peor, Gatell distribuyó en hospitales dos mil ventiladores marca Philips, que resultaron defectuosos. Sus malas decisiones incrementaron en 300 mil lo que la epidemiología denomina “muertes en exceso”: por subestimación del virus y una política de austeridad que dejó sin recursos al sistema sanitario. Gatell informó el dos de marzo de 2020 que “el COVID no representa una amenaza ni en términos sanitarios, ni sociales o económicos”; y que “incluso un escenario muy catastrófico, las muertes pueden llegar a 60 mil”. Pero murieron 808 mil 619 mexicanos, entre ellos cinco mil 800 decesos en el personal de la salud. En total: 6.4 de cada mil mexicanos falleció por la pandemia, y 215 mil niñas y niños quedaron en la orfandad. La banalidad con la cual Gatell ejecutó su labor, provocó desastres de consecuencias históricas descomunales para el país, pues con la pandemia se redujo la esperanza de vida cuatro años, de 75 a 71 años. Sin embargo, la 4T premió a Gatell. Una investigación de LatinUs encontró que el gobierno hasta le pagó la mudanza a Ginebra (646 mil pesos) y hasta le pago el berrinche de llevarse de México a Suiza su auto favorito. La dirección en Ginebra reportada por Gatell en su declaración es desconocida para el gobierno mexicano, por lo que todo indica que el conocido como Doctor Muerte ni siquiera tiene un encargo específico, y sólo goza de una especie de beca. Gatell vive en un exilio dorado con pasaporte diplomático, seguro de gastos médicos mayores para él y su familia, más un sueldo aproximado de 2.5 millones de pesos anuales, sin contar aguinaldo y prima vacacional. The Lancet, la más respetada publicación médica del mundo, escribió: “Gatell fue el funcionario más irresponsable. Expuso al peligro a los ciudadanos, descuidando la evidencia científica y arriesgando vidas innecesariamente”. Y hoy vive a todo trapo en Suiza, pagado por quienes pagan impuestos.