El canto de las sirenas

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“La iniciativa electoral de AMLO significa un golpe de estado contra nuestro régimen constitucional”, dijo Porfirio Muñoz Ledo en diciembre 2022. Antes de la reforma política de 1977, el PRI gobierno, dominaba total y absolutamente al Congreso. La oposición parlamentaria no existía. Tiempos en que, a las iniciativas del presidente, no se les cambiaba “ni una coma”. Con la reforma y el reconocimiento de los diputados de representación proporcional, inició el proceso de transformación democrática para pasar, del partido hegemónico a un modelo de partidos plural y abierto. Bastaron dos décadas para que se conformara una mayoría opositora en la LVII legislatura. Un año antes, 1996, surgieron los senadores de lista y representación proporcional. Con la creación del IFE y las reformas electorales promovidas por las distintas fuerzas políticas, el sistema de partidos se volvió más equitativo y competitivo, hasta el punto de sacar al PRI de Los Pinos en el 2000. Imaginemos a los presientes Salinas, Fox, Calderón, Peña Nieto o, a López Obrador, con mayoría calificada en ambas cámaras. Sin diputados y senadores de oposición, López Obrador habría hecho polvo la Constitución, al sistema político, al INE, a los organismos autónomos, al Banco de México y a la Suprema Corte. De aprobarse su demencial iniciativa al sistema electoral, el país retrocederá políticamente 50 años, a los tiempos del partido hegemónico que añora, al de la dictadura perfecta, al régimen dictatorial que no respetaba a las minorías y aplastaba a los opositores al régimen. El canto de las sirenas dice que, “únicamente deben ser diputados quienes ganan en las urnas… que desaparezcan los plurinominales…”. Lo anterior es un dicho fácil de vender, pero, muy peligroso porque aniquila la representación política de las minorías. No olvidemos que la pluralidad política en México entró gracias a los plurinominales y, la pluralidad, es un signo básico de la democracia. Un diputado plurinominal pierde con pocos votos, pero, al mismo tiempo, puede obtener más votos que otros candidatos, incluso que los ganadores. Imagínese a un López Obrador con mayoría absoluta y calificada en ambas Cámaras…Hasta ahora, López ha apretado, no dejemos que nos ahorque. Nuestra democracia no es perfecta, pero, es mil veces preferible a una dictadura.