Los errores se asumen; los problemas de Baja California se atienden. La propia gobernadora reconoció que cometió un error. En el ejercicio de gobierno, los errores tienen consecuencias y deben asumirse con responsabilidad. Los asuntos delicados no se discuten por teléfono ni con personas desconocidas, mucho menos cuando involucran a autoridades de otro país. No importa quién facilitó el contacto: existían reglas básicas de prudencia que no se respetaron. También deben aclararse las contradicciones entre las distintas versiones oficiales. Cuando se habla con la verdad, no es necesario modificar las explicaciones conforme aparece nueva información. La verdad, sea cual fuere, siempre termina por imponerse. Mientras el Gobierno del Estado permanece concentrado en esta crisis política, Baja California enfrenta problemas urgentes: inseguridad en Tecate y Rosarito, violencia en la zona de Popotla y cobro de piso en Ensenada. Esos son los asuntos que deberían ocupar la atención y los esfuerzos del gobierno. Los bajacalifornianos eligieron autoridades para resolver los problemas del estado, no para permanecer distraídas administrando una crisis de credibilidad. ****Presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Baja California.