El precio de la gasolina y el IEPS: claves para la inflación y las finanzas públicas de México

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Los precios al consumidor en México para el gas LP, gas natural y gasolina de alto y bajo octanaje son sensibles a las variaciones en precios del mercado internacional de materias primas. Es verdad que el gobierno utiliza a veces al IEPS de gasolinas como amortiguador para mitigar el incremento en el precio al consumidor, pero no siempre lo hace, ni tampoco implica que el precio permanecerá sin cambios. Del 2018 a la fecha, por cada 1%, que sube el precio de referencia de la gasolina en Estados Unidos, sube en México 0.22% la gasolina de bajo octanaje y 0.27% la de alto octanaje. Hasta el miércoles 11 de marzo, el precio de la gasolina en Estados Unidos ha subido 18.0%, respecto al precio promedio observado en la segunda quincena de febrero. Además, para esta semana del 7 al 13 de marzo, la SHCP determinó que no se otorgará estímulo fiscal en el IEPS, por lo que el impuesto se está cobrando completo, en 6.7001 pesos por litro para la gasolina menor a 91 octanos, 5.6579 pesos por litro para la gasolina mayor o igual a 91 octanos y 7.3634 pesos por litro para el diésel. Por si fuera poco, se anunció que PEMEX subió el precio a los mayoristas. Sin estímulo al IEPS y con aumento en el precio a mayoristas, el aumento al precio irá directo a los consumidores. Esto es para el caso de la premium, pues la regular (magna) tendrá un precio topado a 24 pesos. Como es fácil de imaginar, el precio tope en la magna ocasionará escasez, lo que obligará a los consumidores a comprar gasolina premium. Un impacto de la inflación de energéticos de 1% quincenal en la primera mitad de marzo (cerca de 1/3 del impacto estimado por el alza en precio de gasolina de referencia de Estados Unidos), puede impulsar la inflación no subyacente a 3.7% anual y la inflación general a 4.3% en el mismo periodo. Cabe mencionar que inflaciones quincenales de 1% o mayores en el componente de energéticos no son inusuales, con el 20.8% de las observaciones en los últimos 10 años y 12.5% si se omiten las observaciones de octubre y noviembre que están explicadas por ajustes estacionales a tarifas de electricidad. La guerra también ha presionado al alza los precios internacionales de los fertilizantes, pues alrededor de una tercera parte pasan por el estrecho de Ormuz. Además, su precio está estrechamente relacionado con el precio de los energéticos. Esto también amenaza con encarecer aún más las frutas y verduras, que en febrero registraron en México una inflación de 4.94%, la mayor para un mes igual desde 1992. El IEPS Actualmente no hay estímulo fiscal al IEPS para ningún tipo de gasolina, por lo que los consumidores pagan la cuota completa del impuesto por litro. Los estímulos se dejaron de otorgar en la semana del 12 de abril del 2025 para la gasolina de bajo octanaje, por lo que suman 47 semanas consecutivas sin apoyo fiscal, hasta la semana en curso. En el caso de la gasolina de alto octanaje, el estímulo se eliminó desde la semana del 14 de octubre de 2023, por lo que suman 125 semanas consecutivas sin apoyo. El porcentaje del estímulo fiscal lo determina la SHCP y depende de la evolución de los precios internacionales del petróleo y gasolinas, así como del tipo de cambio, ya que el objetivo del mecanismo es evitar que los precios al consumidor aumenten abruptamente cuando los precios internacionales suben. El porcentaje de estímulo fiscal al IEPS se da a conocer el viernes de cada semana por la SHCP en el Diario Oficial de la Federación y entra en vigor a partir del sábado de esa misma semana. En años como el 2018, 2021 y el 2023, el estímulo otorgado fue en promedio 30%, con lo que los ingresos por IEPS representaron solamente 3.5% de los ingresos presupuestarios, 2 puntos porcentuales por debajo del 5.5% promedio observado en años con bajo estímulo (como 2020, 2024 y 2025). Si el 2026 fuera un año similar, que en promedio se otorgaran estímulos al 30%, se podrían perder cerca de 175 mil millones de pesos en ingresos presupuestarios. Sin recortes al gasto, esto podría inflar los requerimientos financieros del sector público a 4.6% del PIB, por encima del 4.1% estimado en el presupuesto del 2026. Si se aplica un estímulo más alto como en 2022, del 90% del IEPS, el déficit subiría a 5.3% del PIB. Esto haría que Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público subiera de 51.7% del PIB en 2025 a 54.3% en 2026, por encima del 52.3% planeado y la deuda bruta subiría de 55.9% en 2025 a 59.3% en 2026, por encima del 57.4% planeado. Lo anterior asume que no se realizan recortes al gasto público durante el año, lo cual sería improbable, pero pone en evidencia la vulnerabilidad de las finanzas públicas ante la imposición de un estímulo sostenido al IEPS, en caso de ser necesario. ****Directora de Análisis Económico Banco Base.