En México hay dos realidades en salud. La que presume Claudia Sheinbaum en sus mañaneras diciendo que todo va bien, que el abasto está casi al 100% y estamos inauguramos hospitales. Y la que vive la gente todos los días: *Un niño indígena falleció por picadura de alacrán porque no había suero antialacránico, un insumo que se fabrica en México y que por Norma Oficial debe estar disponible en unidades médicas públicas, privadas y de asistencia social. * Paros en hospitales pediátricos en la Ciudad de México, y ojo: no estamos hablando de estados lejanos, esto ocurre en la capital. *Muertes maternas en aumento: en esta misma semana, en 2025 eran 4, y en 2026 ya van 6.  Y el dato que explica la dimensión del daño: más de 82 millones de recetas no surtidas entre 2019 y 2023. Y mientras esta crisis sigue cobrando vidas, el gobierno vuelve a repetir el mismo modelo de siempre: Se está preparando una mega licitación para comprar medicamentos para 2027–2028, por un monto cercano a 500 mil millones de pesos y con lo que sería la compra más grande.  Pero aquí viene lo preocupante: Otra vez se lo están encargando a una oficina centralizada (Birmex), pese a que ya demostró ante la Auditoría Superior de la Federación que no tiene capacidad para comprar y gestionar volúmenes de ese tamaño. ¿Resultado? Que volvemos a ver el mismo riesgo de siempre: sobreprecios, opacidad y corrupción, como ya pasó antes. Y lo más grave: a un año de distancia, no conocemos una sola denuncia formal contra funcionarios de Birmex ni contra laboratorios, a pesar del daño que esto le generó al país.