México captó 23,591 millones de dólares de Inversión Extranjera Directa (IED) en el primer trimestre de 2026. El resultado lo explica casi totalmente la reinversión de utilidades, que representó 94.2% del total y creció 33.5% anual. Por otro lado, las nuevas inversiones apenas alcanzaron 1,705 millones de dólares, lo que sugiere que, aunque las empresas presentes siguen apostando por México, todavía existe cautela para que nuevas compañías o industrias decidan instalarse en el país. En ese mismo contexto, continúa la conversación sobre el análisis publicado recientemente por las calificadoras. Moody’s redujo la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3 la semana pasada, el último nivel del grado de inversión, mientras Fitch mantiene la nota en BBB- y S&P conserva BBB con perspectiva negativa. Estas han advertido sobre riesgos relacionados con el deterioro fiscal, el bajo crecimiento económico y el costo financiero asociado al respaldo de Pemex. En otras palabras, México está lejos de la consolidación fiscal, es decir, de reducir el déficit público y controlar el crecimiento de la deuda. Así, las finanzas públicas están cada vez más presionadas por el gasto público, así que las políticas de recaudación serán esenciales para compensarlo. Sin embargo, los esfuerzos recaudatorios están limitados debido al bajo crecimiento de la actividad económica en el país. Ahí es donde la conversación sobre inversión, y no únicamente la IED, se vuelve relevante. En 2025, la IED con respecto a la formación bruta de capital fijo (la inversión nacional) representó apenas 9.9%. Esto demuestra que, aunque los flujos de capital extranjero son relevantes, su escala es insuficiente para compensar la debilidad de la inversión nacional, y no resuelve las necesidades de financiamiento, infraestructura y capacidad productiva que enfrenta el país. En el IMCO tendremos En la Mira la capacidad del Gobierno Federal para procurar las condiciones que permitan atraer nueva inversión productiva: certidumbre jurídica y regulatoria, disponibilidad de energía e infraestructura, seguridad y confianza para invertir a largo plazo. Imagen: México Evalúa.